17 de abril 2014 - 00:00

Ataque a la ilusión

Ataque a la ilusión
Cuando hay que ganar no se gana. Cuando existe la posibilidad de afirmarse en la punta y sacar chapa de candidato se pasea por la cancha, lento y timorato, como quien quiere que pasen los minutos y no suceda nada.

Ya a los 4 minutos el negro Balanta perdió con Jara y así fue siempre hasta el final. El circuito ofensivo de River no pesó nunca. Lanzini, mandado a tapar la subida del marcador lateral, en vez de estar preocupado por asociarse con la delantera.

-¡Que el pibe lo corra bueno, pero que lo mande a marcar como si el otro fuera Roberto Carlos! ¡Jugá Lanzini, que eso es lo que sabés hacer!

A los 14 minutos, Cavenaghi pifia un gol increíble. que ni cuenta se dio, cuando no definió de zurda -y van quichicientas tres-, y el arquero le regaló el primer palo y con eso todo el arco entero.

-¡Acordate de que en el vestuario se agarra la cabeza! ¡No se da cuenta porque como no tiene zurda ya lo descarta como posibilidad!

A los 36 minutos, un penal inexistente cuando en realidad debió Delfino cobrar infracción a favor de River.

-¡Nooooooooo! ¡Nooooooooooo! ¿Quién le hizo creer a este carilindo que es buen árbitro?¡Andate a modelar, Delfino! ¿Jugaste alguna vez a esto? Es foul del delantero, lo empuja y por eso el negro la toca con la mano sin querer.

-¡Grande, Chichi! ¡¿Se adelantó?! Y bueh, es un "adelantado" del arco, ¡je, je!

La cancha es un desastre. Entre tanta arena parece fútbol playero, se la dan todos a los contrarios.

En el segundo tiempo, otra vez fue Estudiantes el que salió a buscar el partido y el triunfo. Sólo durante tres minutos, de los 20 a los 22, podemos decir que River superó al Pincha. Y tuvo en ese lapso las dos únicas y claras oportunidades de convertir.

Las dos en los pies de Fernandito, que anda torcido para el arco. Primero una especie de tijera que sacó el arquero con los pies y después un remate de zurda entrando al área chica -sí, leyó bien, de zurda- que el arquero desvió al córner.

En el último cuarto de hora, todo fue de Estudiantes, que creó cuatro opciones claras de gol: un tiro en el palo, una salvada de Maidana, una atajada increíble de Chichizola en el segundo minuto de descuento y en el rebote una pelota que lamió el palo.

-¡Al final, en el partido que había que ganar terminamos pidiendo la hora! Dependemos mucho de las individualidades. Si desaparecen Carbonero y Lanzini, River es un lamento. Y los dos de arriba se tienen que mover un poco más y más rápido. ¡Tenemos menos explosión que un chasquibum!

Ahora se pueden prender San Lorenzo, Lanús, Central ¡y hasta Gimnasia!

Si el domingo le ganamos a Vélez, no vayamos a cuidar el arco a Bahía Blanca contra Olimpo.

-Un poco más de audacia muchachos, de hambre de gloria, de atrevimiento.

¡En River, la historia la escribieron los que fueron para adelante!

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