Atractivas charlas con un mítico artista iraní

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"El Picasso de Persia" (Fifi az khoshhali zooze mikeshad/ Fifi hurle de joie/ Fifi Howls from Happiness, EE.UU.-Fr.-Irán, 2012). Guión y dir.: M. Farahani. Documental.

El título original de este documental se traduce como "Fifí aúlla de felicidad". Hacia el final sabremos a qué se refiere. El título de estreno local es más orientador: "El Picasso de Persia" le decían al protagonista, Bahman Mohasses, artista plástico iraní que impulsó el modernismo entre los suyos hasta que un día se mandó mudar a Italia, donde había estudiado cuando joven, y abrazó el ostracismo.

Mohasses era una figura consagrada, beneficiada por la modernización que alentaba el sha Reza Pahlevi. La Revolución de los Ayatolas cambió su vida, y la vida del país, que de Imperio de fantasía pasó a ser República Islámica. El, que además era editor de una revista cultural, traductor de Malaparte, Genet, Ionesco y Pirandello, y director de teatro, se fue antes de que lo echen o le pase algo peor. Y se convirtió en una especie de mito.

También artista plástica, Mitra Farahani creció bajo el nuevo régimen, lo enfrentó desde adentro, filmó un corto sobre la vida de un transexual en Teherán ("Just a Woman", Premio Teddy 2002), sufrió arrestos, y terminó emigrando a Paris. Un día supo la dirección de Mohasses. Tomó una cámara digital, integró como intermediarios e interlocutores a otros dos artistas (y coleccionistas) también exiliados (pero en Dubai), los hermanos Ramin y Rokni Haerizadeh, y juntos fueron al departamento del ya viejo maestro.

El resultado es una serie de charlas bastante amenas con el venerable, que se muestra pícaro, culto y desconfiado, un tantito autodestructivo, escéptico y a la vez optimista, lleno de aforismos y anécdotas propias y ajenas, mechando frases de poetas persas, franceses e italianos, como Ahmed Reza Amadi, y emocionándose con "El gatopardo", donde leones y leopardos se van, y en su lugar quedan hienas y chacales. Se identifica con eso. Farahani sigue las charlas y ocasionalmente pide alguna información. En el montaje posterior, intercala un archivo de 1966 y varios párrafos del cuento de Balzac "Una obra maestra desconocida", que le sirven de estructura, espejo y anticipo. Quién sabe cuánto hay de registro natural y cuánto de situación armada. Cabe la sospecha. No diremos más, salvo que (tal como en las ficciones) la cineasta llegó en el momento justo, y que el desenlace puede enternecer a más de uno. Primer premio del Bafici 2014, se estrena recién ahora, a las puertas del Bafici 2015.

P.S.

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