En el cuarto cerrado de su consultorio, el doctor Edward Warner aparece tirado en el piso en medio de un charco de sangre con un revólver en su mano. Todo hace suponer que se ha suicidado. Eso es lo que sostiene la policía de Miami, pero Thimothy "Moth" Warner, que es quien encuentra el cuerpo, desconfía de que haya sido así. Su tío Ed, psiquiatra, homosexual en el placard, no podría haber hecho eso. No tenía por qué hacerlo. Ed era un alcohólico rehabilitado que le estaba ayudando a Moth a salir de su alcoholismo. "Nadie dice jamás a su hijo que de mayor será alcohólico o yonqui. Y menos en Estados Unidos, la tierra de las oportunidades. Aquí decimos que cuando seas mayor tendrás la posibilidad de ser presidente, Pero mucha más gente acaba siendo alcohólica", se dice Moth.
Moth es estudiante, en realidad un egresado que está haciendo un posgrado en Historia para doctorarse. Moth es un mote que le puso un compañero porque veía que tenía algo de esas mariposas que giran en torno a una luz que termina quemándolas. Y Moth sale a buscar la luz en el caso de su tío, debe probar que fue asesinado. Debido a sus borracheras ha sido descartado por su familia, está solo. Entonces va en busca de una novia de la secundaria, Andrea Martine, a la que llaman Andy Candy, y que sobresalía por su inteligencia. Andy ha quedado traumada tras tener que hacerse un aborto. De algún modo siente que Moth la rescata de su intensa depresión. Más aún cuando le propone una aventura, salir a investigar algo en lo que sólo cree Moth, al que comienza a valorar ahora como el único real amor de su vida.
Pero Moth no es el estudiante que da nombre a la novela. Novela que se debió llamar "Los estudiantes" porque son muchos lis involucrados, son muchos los muertos, es mucho el odio acumulado.
Para dar con la clave de la muerte del psiquiatra, el relato debe remontarse a veinte años. Y es ahí donde Katzenbach confirma la sentencia de The New York Times Book Review de que es un narrador "experto en la exploración de las mentes desviadas". Y hay que remonaatrse 20 años atrás, a un mundo de jactanciosos estudiantes de medicina que denuncia a uno de ellos porque consideran que es un psicópata, denuncian a la autoridades sus atrocidades con animales, hacen que lo expulsen de la universidad, y que lo internen en un manicomio. La venganza es un plato que se cocina lento, se come frío y se repite, es la secreta consigna del homicida que buscan Moth y su ayudante Andy. Y todo esto se conoce en apenas los primeros capítulos, de los 51 que tiene la novela, y que son un vaivén entre los personajes, incluyendo al asesino serial.
Los lectores de las novelas de Katzenbach encontrarán recursos y trucos que ya ha utilizado en "Historia de un loco" y "El psicoanalista", sus thrillers mayores, pero en "El estudiante" mantiene su capacidad de entretener al punto de no poder despegarse de sus páginas.
Además de esos apuntes que enriquecen el relato como la fiscal cocainómana que se dedica, en amistoso encubrimiento, a borrar actos de Moth para que no aparezca como culpable. Dl estadounidense Katzenbach por sus tramas complejas y sus profundizaciones psicológicas se ha dicho que "es un autor para lectores europeos y latinoamericanos".
| M.S. |



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