14 de marzo 2011 - 00:00

Autoridades temen que la cifra de muertos se eleve a 10 mil

Rescatistas encuentran un cadáver entre los escombros en la ciudad de Rikuzentakata, una de las más afectadas por el terremoto del viernes. Se estima que el saldo de víctimas fatales será de varios miles.
Rescatistas encuentran un cadáver entre los escombros en la ciudad de Rikuzentakata, una de las más afectadas por el terremoto del viernes. Se estima que el saldo de víctimas fatales será de varios miles.
Tokio - En medio del estupor por la tragedia, Japón seguía contabilizando ayer las víctimas mortales por el terremoto de 9 puntos en la escala de Richter y el posterior tsunami del viernes. De acuerdo con el último balance oficial habrían fallecido 3.200 personas, aunque las autoridades locales temen que la cifra aumente a 10.000 dada la enorme cantidad de desaparecidos.

Sólo en Minamisanriku -una localidad de la provincia de Miyagi totalmente arrasada por las olas de más de diez metros- todavía no habían podido ser localizadas más de 9.500 personas, afirmó el jefe policial Naoto Takeuchi. Asimismo, según la agencia Kyodo, en el balance oficial no fueron incluidos 600 cadáveres que habían sido hallados en la costa del Pacífico.

De acuerdo con las informaciones, al menos 20.800 edificios fueron destruidos y unos 450.000 japoneses tuvieron que ser evacuados de sus viviendas por distintos motivos, entre ellos 200.000 desplazados por los riesgos en una planta nuclear en Fukushima (ver aparte).

Las autoridades activaron un gigantesco dispositivo de rescate, con el despliegue de 100.000 soldados, 300 aviones y decenas de barcos. El Ejército será ayudado por socorristas y personal especializado de casi setenta países, entre ellos Estados Unidos, que puso a disposición de Japón el portaaviones Ronald Reagan.

Además de ese país, que cuenta con 48.000 soldados destacados en suelo japonés, colaboran con ayuda China, Rusia, varias agencias de Naciones Unidas y un total de 69 gobiernos -entre ellos los de Argentina, Chile, Ecuador, España y Uruguay.

Fuentes oficiales explicaron que las labores son complicadas por la enorme extensión del área afectada y los problemas para acceder a pueblos enteros son parcialmente sumergidos por el agua.

Además de la amenaza atómica, existe temor a nuevas réplicas. Sólo ayer se registraron once temblores, tres de ellos de 6 puntos de la escala de Richter, por lo que aún existe la posibilidad de que haya otro maremoto.

Mientras tanto, los damnificados que aguardan por la ayuda oficial toman los refugios y vacían los supermercados, indicaron testigos. Más de un millón de viviendas carecían de agua potable desde el viernes y más de 2 millones estaban a oscuras en Iwate, Aomori, Miyagi y Fukushima.

Hospitales

Los cortes de electricidad afectaron a decenas de hospitales cercanos a la ciudad de Sendai, la capital de Miyagi y la más afectada por la catástrofe. El personal de esos centros debía transportar camillas por las escaleras al no funcionar los ascensores, mientras empezaban a escasear los alimentos frescos para ofrecer a los heridos, según la agencia local Kyodo.

Ante la gravedad de la situación creada por el terremoto, hoy se suspenderán los trabajos en instituciones como el Parlamento (Dieta) de Japón, algo inusual en una de las naciones más avanzadas del mundo. Tampoco abrirán sus puertas las plantas de los gigantes de la industria automovilística Honda, Nissan, Mitsubishi, Suzuki o Toyota, líder mundial del motor.

Nuevas imágenes aéreas mostraban edificios arrancados de raíz, autos y trenes amontonados en la ciudad de Sendai, ubicada a 300 kilómetros de Tokio y a 130 del epicentro de la catástrofe. Allí ya fueron contabilizados 300 muertos.

Luego de recorrer la región en helicóptero, el primer ministro Naoto Kan anunció que el Gobierno autorizó a las empresas Tokyo Electric Power y Tohoku Electric Power para efectuar, a partir de hoy, cortes de electricidad de hasta tres horas por día con el fin de garantizar el suministro en las provincias más perjudicadas.

Japón está asentado en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad volcánica y telúrica, y Tokio se encuentra en uno de los lugares más peligrosos, donde tres placas continentales se frotan unas con otras continuamente, lo que genera una enorme presión sísmica. El Gobierno había advertido desde hace tiempo de la posibilidad de que se produzca un terremoto de magnitud 8 antes de 30 años en la zona urbana de la capital.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

Dejá tu comentario