18 de enero 2010 - 00:00

Avanza fondo Bicentenario light

El gobierno flexibilizó en las últimas horas su postura en relación con la conformación del Fondo del Bicentenario, pero se mantiene muy firme con la situación de Martín Redrado: «Que renuncie o lo terminará echando la Justicia o el Congreso, pero su tiempo en el Banco Central está terminado», explicaron altas fuentes oficiales. Y creen que aún están en condiciones de convencer a Mario Blejer (quien irá a Suiza para participar del Foro de Davos) para que asuma.

Desde la Casa Rosada remiten a una frase del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, de la semana pasada: «La deuda se va a pagar y punto». Se trata, explican, de un eufemismo para remarcar que ya no se considera tan imprescindible el Fondo del Bicentenario para afrontar los vencimientos: «Existen miles de maneras de conseguir las reservas, no es un tema que nos preocupe en lo más mínimo».

En realidad, la estrategia del Ministerio de Economía, según le presentó Amado Boudou a la presidente Cristina de Kirchner, se desdoblará en dos: los pagos de la deuda a organismos internacionales por un lado y lo que corresponde pagar a los bonistas privados por otro.

Alternativas

La suma total de estos vencimientos suman los u$s 6.569 millones del famoso Fondo del Bicentenario. Pero u$s 2.187 millones (33,2% de aquel total) son para el pago de obligaciones con organismos multilaterales, especialmente el BID y el Banco Mundial.

«Para cumplir con estos vencimientos ya podemos utilizar reservas, porque así lo aprobó el Congreso en 2005 para cancelar la deuda con el FMI».

En aquel momento, el entonces presidente Néstor Kirchner lo hizo a través de un DNU, pero luego el Congreso creó la denominación de «reservas excedentes», que podían utilizarse para cancelar deuda con organismos. Por lo tanto, resulta innecesario que esos recursos pasen por el Fondo del Bicentenario.

Y respecto del resto de la deuda, también existen distintas alternativas que ya están bajo análisis. La más factible es recurrir a las utilidades de 2009 (que superarían los 20.000 millones de pesos) y a los adelantos transitorios del Banco Central para comprar las reservas y así cumplir con el pago de la deuda.

Se trata de dos posibilidades legales, a tal punto que están previstas en la Carta Orgánica de la autoridad monetaria.

Ya el año pasado la Tesorería pagó u$s 2.000 millones de Boden comprando reservas del BCRA con pesos, sin que hubiese mayores críticas, más allá de la denominada «contabilidad creativa».

Hasta la semana pasada, desde el Gobierno se mostraban totalmente reacios a aceptar algún tipo de modificación o marcha atrás con el Fondo del Bicentenario. Pero todo cambió luego del embargo determinado por el juez neoyorquino Thomas Griesa. El magistrado recién el viernes liberó la cuenta del Banco Central bajo el argumento de que las reservas todavía no habían sido utilizadas para financiar el Tesoro.

En otras palabras, en la medida que esos dólares no salgan del BCRA directamente al Gobierno, no se los pueden considerar un activo de éste. De esta forma, la Justicia no pudo comprobar el argumento del «alter ego», es decir que el Central actúa en representación del Gobierno, esgrimido por los fondos buitre.

Estrategia

Pero el grado de flexibilidad que existe en relación con el manejo de las reservas no se observa con Redrado. Creen que tarde o temprano el titular del Central terminará renunciando y si no lo hace será prontamente removido por vía judicial o legislativa. Desde el Gobierno llevaron adelante una estrategia para desgastarlo, quitándole prácticamente todo el margen de maniobra dentro de la institución.

Allegados al titular del Central aseguran que él se mantiene firme con la idea de no renunciar, aunque también señalan que «todo indica que le quedan pocos días al frente de la institución, incluso las últimas señales políticas».

Aunque Miguel Pesce, actual vicepresidente, tomaría el mando, en la Casa Rosada no se resignan a que no sea Blejer el que asuma como nuevo presidente. Sin embargo, él mismo se ocupó de ponerle condiciones a la propuesta: «Recién si Redrado se va del Banco y se haya cerrado el capítulo judicial sobre su situación podré analizar el ofrecimiento», le había dicho a Boudou en un desayuno a mediados de la semana pasada.

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