2 de enero 2009 - 00:00

Avatares de la TV

«Todos contra Juan» terminó el martes en «América» con 3,3 puntos de rating (nueve décimas más arriba de su medición anterior, pero lejos del pico de 7,7 que hizo en su debut en octubre) y un capítulo celebratorio en el que a su desdichado protagonista la vida volvió a sonreírle por todo lados. Si bien las buenas noticias se derramaron en catarata a último momento como en cualquier teleteatro, este final tuvo su cuota de originalidad. Ingeniosamente enhebrado con títulos de películas famosas («Forrest Gump», «La guerra de las galaxias», «Propuesta indecente», «Casablanca»), que Juan Perugia (Gastón Pauls) iba citando ante su entrevistador Gerardo Rozín, el epílogo hizo que al inefable perdedor su amada Luz (Mercedes Oviedo, una revelación) le declarara su amor, y que el mismísimo Pablo Echarri se lo encontrara por la calle y tras declararle su admiración, le propusiera humildemente que sea el protagonista de su primera película como director. Como sucedió a lo largo de los 13 capítulos escritos y dirigidos por Gabriel Nesci, además de Echarri, hubo varios otros famosos haciendo de sí mismos, con guiños incluidos. Por ejemplo, la esposa de Gastón Pauls, Agustina Cherri, contando que esperaba un hijo de Gastón Pauls, y otros miembros de la familia del actor, como su hermano Nicolás y sus padres.
Curioso fenómeno el de este programa de ficción que hizo todo lo posible por diferenciarse de los demás, con su costumbrismo algo absurdo y su ausencia de malicia. Tal vez gracias a eso, tuvo una cobertura periodística inédita (no sólo en el final, que dada la fecha, coincidió con la escasez de noticias a cubrir), y lo que es más extraño, interesó al público juvenil, más afecto a los videos y cualquier otra oferta on line. Justamente, si bien el rating no fue brillante (el ciclo promedió 4,2 puntos), «Todos contra Juan» forma parte de myspace.com, acumula numerosas direcciones en Facebook, donde sus admiradores intercambian opiniones y despotrican contra los medidores de rating, y registra una buena cantidad de bajadas de capítulos enteros. Será por eso que, pese a la impresión de cierre definitivo que dejó este múltiple final feliz, se rumorea que tal vez el programa seguirá el año que viene.
A tono con la fecha, más propicia a fiestas, despedidas y otros encuentros, el rating general del martes 30 mostró números bajos. «Los exitosos Pells» («Telefé) fue el más visto del día, con 15,8 puntos, seguido de «Por amor a vos» y «Socias» de «Canal 13», con 14,6, y 13,6, respectivamente, y otros dos programas de «Telefé»: la repetición de «La liga» (13,4) y «Don Juan y su bella dama» (12,9).
Entre las abundantes repeticiones de programas hay algunas perlitas. En las «Mañanas informales» del «13», por caso, esta semana se pudo ver todo corrido en una sola emisión, reportajes a Roberto Giordano («El showman de los coiffeurs»), Enrique Pinti, Jorge Lanata y Diego Capusotto. Para citar sólo algunos ejemplos de lo que se escuchó ahí, digamos que Giordano habló del «psicopelo», una disciplina que le ha permitido mejorar notablemente su relación con las clientas, y saber entre otras cosas que «para la mujer argentina, el pelo es un órgano, si le cortás el pelo, parece que le cortás algo más». También confesó que en su barrio de Quilmes dudaban de sus inclinaciones sexuales, «hasta que rompés puertas y dicen 'este tipo es macho'». O a un Lanata más suelto de boca que Pinti, lo que es mucho decir. Veamos: «Mátense loco, no me rompan las pelotas», «Hoy abro con la Marcha fúnebre de Chopin, y andate al carajo» (a los que lo critican por hacer chistes en el escenario). También se enojó con los que lo critican por bromear con la realidad nacional, pero, eso sí, se ocupó bien de aclarar: «Uno tampoco puede ser el borracho de la fiesta. Hay cosas con las que no se jode, los desaparecidos, ciertos asesinatos». El humorista Capusotto fue el más sobrio de todos.
También esta semana en «Mañaneras» («América») se pudo asistir a un malentendido realmente curioso. La producción invitó al grupo Los Grosos, integrado por enanos, a los que conductoras y panel insistían en llamar «personas de baja talla» como manda el Inadi, cuando ellos se definían simplemente como enanos. La cuestión principal era la pelea de los integrantes del conjunto musical con su representante, lo que llevó a la disolución del mismo. Pero, más allá de los gritos y acusaciones mutuas que no dejaron entender por qué se pelearon, lo interesante fue cómo las panelistas defendían el «derecho a la dignidad» de estos artistas, a propósito de un informe del Inadi, precisamente, sobre el uso y la discriminación a los que se los sometería en shows como los de Tinelli. Lejos de victimizarse, «El Gula» (líder de la banda) y otros, se manifestaron en contra de esas «advertencias» oficiales. No sólo dijeron que participar en ese tipo de shows les da visibilidad a ellos e «importancia a otros enanos», sino que se quejaron porque esas «defensas lo único que hacen es cortarnos el trabajo». Cosa esta última que uno de ellos graficó con el caso de un «amigo que hizo una propaganda de yogur, y como a algunos no les gustó, la sacaron del aire y mi amigo se quedó sin trabajo».

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