La capital japonesa vuelve a ser sede de la cumbre anual del FMI y del Banco Mundial pero claro, en momentos bien distintos a su primera edición. Es que el debut de Tokio como sede fue en 1964 cuando era la sorpresa mundial por el surgimiento tras la II Guerra Mundial y por si fuera poco, organizaba a las pocas semanas los Juegos Olímpicos. También en 1964 Japón se sumaba a la OCDE y el FMI lo aceptaba como país desarrollado. Ahora, 38 años más tarde, Japón lucha por retomar un sendero de crecimiento importante y olvidar el terremoto de 2011, tal como consigna el semanario El Nikkei al comparar el antes y el después.
Los recortes de gastos en los bancos se sienten en estos eventos. Atrás quedaron las fiestas multitudinarias que organizaban entidades financieras de Wall Street en teatros y museos de las ciudades sedes de las cumbres del FMI (también de las del BID). Incluso en esta ocasión, fueron raleados los seminarios que organizaban entidades como Merrill Lynch y otras del Wall Street con clientes y que contaban con las exposiciones de funcionarios de países emergentes. Los precios de Tokio conspiraron para ese tipo de emprendimientos de marketing. Sólo basta mencionar que en esta ciudad se encuentran los taxis más caros del mundo, únicamente los londinenses los compiten, con un costo de 20 dólares para trayectos de pocos minutos. Por ello es que los servicios de shuttle que habilita el FMI en cada uno de los hoteles están completos.
Especuladores hay en todas partes y en todos los idiomas. Lo concreto es que en el aeropuerto de Narita y en las proximidades del Tokio International Forum, se ofrecía en alquiler celulares locales a sólo dos dólares por semana. Resultaba ser un búmeran, dado que el costo de las comunicaciones luego eran el triple del costo normal, cercanas a los 4 dólares el minuto más adicionales de todo tipo. Varios reclamos plantearon los turistas por esta sacudida oculta en la letra chica de los contratos.
Con mucha expectativa se aguarda el debut hoy del flamante titular del Banco Mundial, Jim Yong Kim, designado por Obama para ese puesto. A diferencia de sus antecesores, se lo conoce como un funcionario de gran sentido del humor y un exjugador destacado de fútbol norteamericano. Recuérdese que los organismos vienen castigados por sucesivos escándalos. En 2007 tuvo que renunciar Paul Wolfowitz al Banco Mundial tras el aumento del sueldo de su novia Shaha Ali Riza quien trabaja en el organismo cuando asumió, pero que fue transferida al Departamento de Estado para evitar conflicto de intereses, pero con un detalle: permaneció en la nomina del BM. Le aumentaron el sueldo y terminó ganando más que la secretaria de Estado norteamericano, Rice. Después se sumó el escándalo de Strauss-Kahn que rompió ya con todo lo visto anteriormente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario