El lunes, en «Canal 7», «Peter Capusotto y sus videos» presentó nuevos personajes, como «Ramita», el superhéroe cannábico que cuando debe ayudar a alguien en apuros, está en trance y no puede hacer nada; «Los marrones», quienes hacen punk, como «Los Ramones», pero fracasan cuando buscan pelearse con la policía y en cambio son reivindicados por ésta. Hubo regresos de personajes probados como «Kosher Waters», con canciones donde se repasan hitos de la cultura judía, en este caso el torneo de burako o el gefilte fish, o «Pomelo», el rockero más torpe e ignorante. En el programa del lunes, componía una canción de protesta contra el Gobierno pero despotricaba contra De la Rúa, porque nadie le había avisado de su caída mientras él estaba de gira, también confundía una foto y decía admirar a «Evita Carrió». Divirtió «Fito Mochila», un cantante tan mediático como desagradable, que deja al público embobado frente a la TV y logra picos de audiencia con contenidos lamentables y deliberadamente hipnóticos.
Similar a la parodia de Capusotto es lo que ocurre en «Showmatch», que el lunes gracias al show de la silla vacía de Ricardo Fort, registró uno de sus ratings más altos: 33.6 puntos. Valiéndose de mujeres semidesnudas y otras lindezas, el último programa giró íntegramente en torno a la incógnita sobre si Fort asistiría o no. Cada uno expuso su opinión y Tinelli prometió: «Yo tengo algo para decir de Fort, pero esperemos a después de la pausa». Antes Reina Reech sugirió con solemnidad que «El fin último de este programa es el amor y la solidaridad, no lo olvidemos». Luego Tinelli habló de Fort: «El rating no lo hace una persona sola». Sin embargo a la tarde en «Intrusos», el mismo Tinelli parecía haber implorado: «Lo mejor que puede hacer Fort es venir hoy a la noche». Por si quedan dudas del guionado de toda esta pantomima, Fort salió en «América» a explicar el plantón: «No me gusta la Mole Moli, es un ñoqui».
Lo más irónico y que el público advierte pero parece disfrutar, es que quieren sumar más programas de peleas mediáticas potenciadas. A diario se ven en «Este es el show», con José María Listorti y Denis Dumas y producción de Tinelli. Tanto rinde que quieren lanzar «Sábado show», una edición extendida de fin de semana. Habría «debate» entre «periodistas», como cuando en «Gran hermano» Jorge Dorio analizaba semióticamente el show de los «valientes» de Soledad Silveyra.
En «CQC», Guillermo López cubrió el estreno de «Amor, dolor y qué me pongo». En el concepto acotado que busca describir la femineidad desde el guardarropas, López optó por preguntar a las mujeres sobre atuendos de los que no pueden desprenderse. Victoria Onetto se refirió a una capa de su abuela («Es la que lucí cuando posé desnuda en Playboy, la deben recordar»), mientras Carola Reyna y Georgina Barbarossa se dedicaron más a fingir que se peleaban con el notero que a responder el cuestionario.
Mejor resultó el informe de «CQC» sobre accidentes de tránsito que involucran a colectiveros, a raíz del grave episodio de la semana pasada en Palermo, cuando un chofer de la línea 15 atropelló a una mujer, su beba de 6 meses y a su hijo de 5, provocando la muerte del chico. En la nota señalaron que los colectivos representan 5% del total del parque automotor pero protagonizan 30% de los accidentes. Se mostraron las infracciones de los colectiveros (pasar en rojo o exceder la velocidad), para inmediatamente preguntarles sobre lo sucedido. Todos, sin excepción, negaban haber cometido una infracción y alegaban que el velocímetro no funcionaba. También se refirieron al apuro con que deben encarar los viajes, cumplir horarios y el malhumor que genera no poder descansar entre tramos. Lo mismo hicieron con los particulares «¿Qué debe hacerse con los colectiveros que pasan en rojo?». Las respuestas coincidían en «Multarlos y meterlos presos».
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