«Canal 13" lideró el rating del miércoles con un promedio de 11,7 puntos, gracias, sobre todo, a la notable performance de la novela «Malparida», que hizo 23,1. «Telefé» quedó segundo con 10,2, gracias también al interés que generan los capítulos finales de su novela estrella, «Botineras» (18,2). En un lejano tercer lugar se ubicó «Canal 9», que con 6,6 puntos, superó en 0,9 décimas a «América» (5,7).
A propósito de «Malparida», debe tener un récord de cosas increíbles que le pasan a sus protagonistas. Resumámoslas en una: en medio de muertes y otros acontecimientos graves que acorralan al personaje de Raúl Taibo (el poderoso empresario con el que al parecer se va a casar la «malparida» Juana Viale, aunque en verdad sólo quiere verlo muerto, más desde que ama al hijo de su futuro marido), en el capítulo del miércoles lo fue a detener la policía por una acusación de corrupción de menores. Y la escena de la detención fue tan inverosímil, que parecía una parodia.
Si es por casos policiales, desde que se decidió por este género, «Botineras» no deja de generar situaciones creíbles; hasta donde da una tira diaria, desde luego. A medida que se acerca el desenlace (termina la semana que viene) la trama se pone más interesante. El asesinato del personaje que hacía Florencia Peña -antes de irse del programa porque no le gustaba el personaje, justamente-, está dando lugar a una especie de «Rashomon» televisivo, ya que al menos una madre y una hija se han autoacusado de haber cometido ese crimen y tal vez algún otro, con reconstrucciones ad hoc incluidas.
Otra buena opción, los miércoles, es «Para vestir santos», tal vez el libreto más inteligente entre la escasa ficción vernácula. Aunque es fácil adivinar que el guionista Javier Daulte no está solo en las decisiones (léase, se nota que se le pide «actualidad» en cada capítulo), es realmente admirable cómo se las arregla para que todo «fluya» como suele decirse. En el capítulo del miércoles, las tres hermanas protagónicas se enamoraron al mismo tiempo, cada una de un «loquito» diferente. La del medio (Griselda Siciliani) se dejó seducir por un baterista que parece todo el tiempo a punto de mostrar la hilacha, después de ver el video hot de su hasta entonces novio con su malísima hermanastra (la notable Gloria Carrá), que esta última grabó especialmente para mostrarle a ella. La más chica (Celeste Cid) se enredó con una médica sometida a los mandatos de un padre autoritario. Pero, lo más importante, la mayor (Gabriela Toscano) conoció a un ex policía que, a las pocas horas, ya le estaba diciendo qué hacer y comó comportarse ya que «vos vas a ser la madre de mis hijos», no sin antes horrorizarse por la «depravación» de aceptar el lesbianismo de la hermana. La caracterización de este personaje desde el guión es hilarante, pero perfectamente reconocible, como todo el resto; lástima que Alfredo Casero lo componga con ese tartamudeo tan Casero y tan igualito a todos los personajes que viene haciendo desde «Vulnerables» en adelante.
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