13 de abril 2012 - 00:00

Avistaje de aves: un imán para extranjeros

En el mundo hay más de 78 millones de observadores de aves, que en promedio gastan mil dólares por viaje, un potencial turístico que interesa en la región y que el sector viene trabajando para consolidar a la Argentina como destino receptivo.

La Argentina posee el 10% de las especies de aves de todo el mundo.
La Argentina posee el 10% de las especies de aves de todo el mundo.
El avistaje de aves o bird watching es la observación y el estudio de las aves a través del ojo humano, asistido por dispositivos de mejora visual, como los prismáticos. Esta actividad implica a menudo un componente auditivo importante, ya que muchas especies de aves son más fácilmente detectadas e identificadas por el oído que por los ojos. Usualmente el avistaje de aves es un complemento del ecoturismo y es una tendencia que crece día a día, especialmente en la Argentina que posee una diversidad de ecosistemas envidiable.

Se dice que el turista observador de aves apunta a integrar el ranking mundial de los más experimentados «birdwatchers», y no duda en desplazarse hacia destinos lejanos para observar aves silvestres en libertad. América del Sur es meta predilecta por ser el hábitat de 3.500 especies, la mayor concentración de aves del mundo, que en toda Europa apenas llegan a 600. Y todos coinciden en que la Argentina es un mercado con gran potencial para explotar. Más aún si se tiene en cuenta que la ventaja para la industria del turismo es que estos viajeros llegan a Sudamérica en primavera, fuera de las temporadas altas, lo que permite un mejor uso de la infraestructura ociosa de hoteles y servicios.

BirdLife

Aves Argentinas, que tiene 1.100 socios y es el representante oficial de BirdLife en el país, identificó 273 áreas importantes para la conservación de las aves «aicas», que cubren cerca del 12% de la superficie del país y donde se encuentran desde sus aves más características hasta las amenazadas y endémicas. De este trabajo participaron unos doscientos científicos y conservacionistas, quienes determinaron los sitios estratégicos para proteger la diversidad biológica del país, ya que las aves son buenas indicadoras de los niveles de biodiversidad terrestre.

La Secretaría de Turismo está construyendo observatorios para mejorar el avistaje ornitológico dentro de los parques nacionales y enriquecer la oferta de actividades para los turistas.

Cinco pioneros

Los primeros parques elegidos para instalar los miradores son Tierra del Fuego, en la provincia homónima, que en 2007 recibió 246.000 visitantes; El Palmar en Entre Ríos, 13.000; Pilcomayo en Formosa, 7.683; Perito Moreno en Santa Cruz, 1.327, y El Rey en Salta, 358 visitantes.

Los observatorios tienen cartelería informativa y de interpretación sobre observación de aves, especialmente de las que frecuentemente se ven en cada zona.

Turismo rural

En tanto, en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero hay 67 establecimientos agropecuarios situados a menos de 50 kilómetros de las «aicas» de esa región, que permiten disfrutar del avistaje de aves en alojamientos del turismo rural.

Además, los impactantes paisajes como la Cordillera de los Andes, las Cataratas del Iguazú, en la provincia de Misiones, o los Glaciares, en El Calafate, Santa Cruz, contribuyen al momento de apreciar los vuelos. En cada lugar, hay profesionales capacitados para guiar las visitas.

Algunos itinerarios imperdibles son: Laguna Salada, al este de la provincia de Santiago del Estero; los Bañados del Río Dulce y la Laguna de Mar Chiquita, en Córdoba, declarados Sitios Hemisféricos de aves.

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