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Balotaje en Egipto: islamistas y mubarakistas buscan aliados
Ahmed Shafiq, último primer ministro de Hosni Mubarak, y el islamista Mohamed Mursi pasarían al balotaje del 16 y 17 de junio. No obstante, algunos de los candidatos que habrían quedado fuera de la contienda denunciaron irregularidades.
Ambos candidatos trataban de suavizar sus imágenes, reclamar el legado de la «revolución» que derrocó a Mubarak hace quince meses y apelar a los numerosos egipcios que optaron por postulantes más centristas en la primera ronda de la semana pasada.
Hatem Begato, jefe de la comisión electoral, dijo que consideraba las quejas sobre la votación presentadas por cuatro candidatos: el segundo clasificado, Ahmed Shafiq, que fue el último primer ministro de Mubarak; el izquierdista Hamdin Sabahi; el islamista moderado Abdelmoneim Abul Futuh; y el exjefe de la Liga Árabe Amro Musa. Los resultados serán anunciados hoy o mañana a más tardar, dijo.
Las cifras citadas por los medios de comunicación estatales y por las campañas de los partidos ponían a Mohamed Mursi, un oscuro dirigente de la Hermandad Musulmana, en la segunda vuelta probablemente con Shafiq, un exjefe de la Fuerza Aérea que ha jurado restaurar la seguridad.
Pero Sabahi, que habría quedado en un cercano tercer lugar, cuestionó ese resultado. «Tenemos información de que los conscriptos votaron ilegalmente», dijo ante una multitud ruidosa en El Cairo el sábado a la noche.
El resultado tan apretado llevó incluso a las versiones -rápidamente rechazadas por la Hermandad- de que Mursi podría retirarse para permitir a Sabahi pasar a la segunda ronda.
Depresión
«Esto es inconstitucional», dijo Esam el Erian, un líder del Partido de la Libertad y
la Justicia, brazo político de la Hermandad Musulmana, añadiendo que si Mursi abandona, Shafiq ganaría por defecto.
El giro aparentemente verificado en los comicios presidenciales deprimió los precios de las acciones ayer, el primer día de operaciones bursátiles desde la votación. El índice de la Bolsa cairota cayó el 3,5%.
La Hermandad, que ya domina las dos cámaras del Parlamento debido a su triunfo en las anteriores elecciones legislativas, quiere convocar a partidos rivales a un frente amplio para derrotar a Shafiq el 16 y 17 de junio.
«Tenemos que organizar el movimiento en la calle con las bases de apoyo a la revolución, porque el antiguo régimen puede volver con Shafiq», dijo un portavoz de Mursi, Yaser Alí.
«Estamos abiertos de mente y de corazón a todos los grupos políticos, especialmente los grupos revolucionarios, para organizar y formar un Gobierno de coalición, poco después de que Mursi se convierta en presidente», agregó.
Alí dijo que Mursi podría encontrarse con Futuh, un exmiembro de la Hermandad que habría ocupado el cuarto lugar en la primera ronda, y con otros líderes, incluyendo a Sabahi.
Shafiq también busca llegar a nuevos votantes, incluyendo a los jóvenes activistas que lo desprecian como una figura del pasado.
«Su revolución ha sido robada», dijo en una conferencia de prensa el sábado. «Me comprometo a devolver sus frutos a sus manos».
Una victoria de la Hermandad Musulmana en la elección presidencial podría prolongar la lucha con los militares durante la redacción de una nueva Constitución, que fijará el marco institucional. Aún no se sabe, en ese sentido, cuáles serán las facultades del presidente, ya que surgirán de ese texto. Los islamistas de la Hermandad y los salafistas, que en conjunto controlan el nuevo Parlamento, pretenden monopolizar la redacción del texto, algo que resisten los legisladores laicos.
Abstenciones
Pero un triunfo de Mursi no es inevitable. Muchos votantes podrían abstenerse de concurrir a las urnas en la segunda vuelta, ya que perciben a ambos candidatos como inaceptables. Y muchos cristianos, que representan alrededor del 10% de los 82 millones de habitantes de Egipto, probablemente se encolumnarán detrás de Shafiq, a quien podrían ver como un baluarte contra la creciente influencia islamista.
«La Hermandad no nos ha dado ninguna garantía o promesa que nos tranquilice en cuanto a nuestras libertades y a nuestra fe en su posible Gobierno», dijo un funcionario de la Iglesia copta que pidió no ser identificado.
Consultado sobre los temores de los cristianos, Mursi dijo en una entrevista televisiva la noche del sábado que «Egipto es de todos». «¿Quién los mató en las protestas, quién les impidió construir iglesias? Fue el antiguo régimen, no nosotros», señaló.
Agencias Reuters y EFE,
y Ámbito Financiero


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