23 de febrero 2009 - 00:00

Bancos cancelan ahora hasta los viajes a Bahamas

Nueva York - Después de grandes desvalorizaciones y pérdidas crediticias por u$s 1 billón, el rechazo público por sus remuneraciones, privilegios y aviones privados, los banqueros, otrora amos del universo, se volvieron más cuidadosos y les preocupa ser considerados símbolos de codicia. El presidente Barack Obama calificó de «vergonzoso» el hecho de que los ejecutivos de Wall Street recibieran bonificaciones por u$s 18.400 millones en 2008, mientras los contribuyentes entregaban a las instituciones financieras u$s 350.000 millones en ayudas en medio de una alarmante recesión.
«La gente está abochornada por el dinero que obtuvieron y gastaron», dijo Lucyann Barry, asesora de compras de Manhattan que por primera vez está adquiriendo artículos de reventa para ejecutivos de Wall Street y sus cónyuges.
Ante los pronósticos de un fuerte declive en las actividades relacionadas con Wall Street, a los ejecutivos de los bancos se les ordenó que disminuyeran sus gastos. La división Primerica Financial Services de Citigroup canceló un viaje a las islas Bahamas para su personal de ventas, indicó la compañía. Deutsche Bank prohibió los servicios de automóviles que superen los u$s 250, según un memorando de la compañía. Las cosechas costosas ya no son populares en Eleven Madison Park, donde el Gourmand Menu de 11 platos cuesta u$s 300 con vino. A la hora del almuerzo, los comensales no dudaban en pedir vinos de u$s 500 o u$s 1.000. «El mensaje es: 'La cosa está dura, y les quiero mostrar a todos que trato de ayudar'. Ahora, los banqueros no quieren demostrar u ostentar ninguna riqueza», señaló Ben Morris, responsable de la firma de inversión Sanders Morris Harris Group.
En la división de Global Transaction Services, filial de servicios de transacciones mundiales de Citigroup, los empleados deben reservar plazas en clase económica para la mayoría de los viajes, según una disposición de la empresa del mes pasado. Los pasajes en clase ejecutiva se reservan para vuelos de más de ocho horas destinados a reuniones con clientes. Los vuelos en primera clase están prohibidos.

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