Desde distintas entidades reconocieron a Ámbito Financiero que hay «contactos cotidianos» para discutir qué se hace con la millonaria deuda de los Eskenazi, que tomaron los fondos contra la garantía de las acciones de YPF. Y transmiten que se encuentran en un «estado deliberativo» en torno a cuál sería la salida más aceptable.
Los fondos para repagar la deuda salían de la distribución semestral de dividendos que ordenaba el directorio de la empresa. Con la decisión del Gobierno de suspender cualquier distribución de utilidades, ese préstamo se volvió impagable.
El próximo vencimiento que enfrenta el grupo argentino se produce a principios de la semana que viene, más precisamente el 14 de mayo. Pero los propios bancos aseguran que esperar a esa fecha es nada más que una formalidad, porque en la práctica «la deuda ya se encuentra en default». Una cláusula de ese crédito establecía que en el caso de que Repsol perdiera el 51% de YPF, la deuda era exigible en su totalidad, es decir que automáticamente se acelera el repago. Y además como el valor de las acciones cayó drásticamente, el préstamo se quedó sin garantías reales, por lo que le correspondía reponerlas al grupo Eskenazi. Al no haberse integrado nuevas garantías, cayeron las condiciones del préstamo original.
Llamadas
El consorcio de bancos que le prestó a Eskenazi para comprar primero el 15,4% en 2008 y luego otro 10% adicional en 2011 está integrado, entre otros, por BNP Paribas, Citi, Standard, Credit Suisse, Itaú y Santander.
No hubo una reunión formal de todos los ejecutivos encargados de negociar el futuro de este préstamo, pero sí múltiples llamadas cotidianas desde Buenos Aires, Nueva York, Madrid y París. De estas conversaciones, surgen algunas conclusiones interesantes:
Esta indefinición por la venta del 25% de YPF actúa como una traba para recuperaciones más fuertes de las acciones. En la medida que haya inversores dispuestos a realizar inversiones estratégicas, resultaría más conveniente comprarlo a través de los bancos acreedores que hacerlo en el mercado.
Repsol también está involucrado en estas tratativas, aunque prácticamente deberá mandar a pérdida la mayor parte del financiamiento que le otorgó al grupo Eskenazi. Los españoles le dieron entre los dos préstamos (2008 y 2011) nada menos que u$s 1.700 millones. En realidad cedieron sus acciones sin cobrar un solo centavo y la idea recuperar ese monto a lo largo de los próximos años. Pero la compañía viene última en el orden de los acreedores, por lo que llegado el caso de una venta de acciones, los primeros en cobrar serán los bancos. Así está estipulado en las cláusulas de ambos créditos millonarios.


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