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Bancos limitarán sus reportes por lavado durante el blanqueo
Mariano Federici
El procedimiento será diferente al de los últimos años: por expreso pedido de las nuevas autoridades, los ejecutivos deberán evitar multiplicar innecesariamente la cantidad de reportes de operaciones sospechosas (ROS) y enfocarse especialmente, en cambio, en el conocimiento del cliente y el origen de los fondos. El objetivo de la UIF está puesto en que no haya transacciones provenientes de un delito, pero impedir al mismo tiempo alimentar la enorme burocracia que generó en los últimos años la estricta normativa que dispuso el Gobierno anterior. "Pretendemos que reporten operaciones sólo cuando exista una alerta de verdad. Para esto profundizamos en estas semanas el relacionamiento con los bancos y encomendamos un trabajo interno que deben hacer las entidades a partir de ahora", comentaron a este diario desde el organismo.
El titular de la UIF, Mariano Federici, ya advirtió públicamente que el plan es emitir pautas de orientación mínimas, como una guía para que tengan los bancos en la gestión de riesgo, pero que dé margen a las entidades para realizar su propia supervisión. No habrá montos fijos y establecidos a partir de los cuales deban tener en cuenta sus sospechas.
El reporte que deberán enviar a la UIF, por ejemplo, será más breve que los habituales. Y exigirá sólo los datos que parezcan suficientes para identificar la irregularidad de la operación. Un requisito que sí será clave: habrá especial atención sobre el origen geográfico de los fondos, y la directiva en este sentido será identificar si el mercado del que provienen los nuevos capitales está bien regulado de acuerdo con las recomendaciones del GAFI.
Sucede que, previo a que se conociera el lanzamiento de este blanqueo, los organismos regulados del mercado local ya habían puesto en marcha -en la misma dirección- una reforma para agilizar los negocios de los inversores. La decisión es, por caso, tratar de simplificar el procedimiento de apertura de una cuenta (bancaria o bursátil) y eliminar cualquier exigencia que ya hayan cumplido frente a otra entidad del sistema. Hasta hoy, el conocimiento del cliente que debían hacer los bancos y las sociedades de Bolsa aparecía como una traba para muchos agentes que pretendían operar. Las compañías debían armar un legajo, que completaban y firmaban los particulares de manera presencial, y exigir una lista de requisitos y documentos para asegurar el origen lícito de los fondos. Ahora, en la UIF y la CNV no consideran necesario pedir la misma documentación a potenciales inversores que ya tienen alguna cuenta en una entidad financiera. En estos casos, y especialmente durante el blanqueo, se podrá considerar que ya hubo una compañía que realizó un "escáner" sobre el cliente y cumplió con el control del origen de los fondos. El plan es, en estos casos, eximir a las compañías de esa responsabilidad.

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