3 de julio 2015 - 00:00

Barcelona frena construcción de nuevos hoteles

La nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, junto al líder de la agrupación  Podemos, Pablo Iglesias.
La nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, junto al líder de la agrupación Podemos, Pablo Iglesias.
Madrid - El municipio de Barcelona, gobernado por la "indignada" Ada Colau, aprobó ayer una moratoria en la concesión de nuevas licencias hoteleras que afectará a una treintena de proyectos, algunos ya iniciados, en esta ciudad con 27 millones de visitantes anuales.

El objetivo de Colau es abrir un proceso de participación con todos los sectores implicados, con el objetivo de elaborar un nuevo plan regulador para el sector, que espera tener listo el próximo año.

El Gobierno municipal pretende asegurar "que esta actividad no represente ninguna fuente de conflicto con los vecinos de la ciudad", con el fin de "garantizar la calidad de vida de los ciudadanos y evitar alteraciones del orden público", explicó la propia Colau. Además, sostiene que quiere repartir los beneficios del turismo "equitativamente" entre todos los barrios de Barcelona y descongestionar las zonas que está sometidas a más presión de visitantes. Hay que iniciar "un proceso de reflexión pausado y ordenado" sobre el modelo turístico de la ciudad, dijo Colau en conferencia de prensa, al tiempo que negó que la suspensión pueda hacer perder puestos de trabajo.

La medida afecta a 30 hoteles, entre ellos la emblemática Torre Agbar, que fue adquirida recientemente por Emin Capital para convertirla en un hotel de lujo para la cadena Hyatt, así como a un futuro hotel de lujo previsto en la torre Deutsche Bank, en la confluencia entre Paseo de Gracia y Diagonal.

Con esta decisión, el municipio paralizó la emisión de licencias de hoteles, apart hoteles, departamentos turísticos, pensiones, hostales, viviendas de uso turístico, residencias de estudiantes y albergues juveniles.

Barcelona recibió el año pasado 7,5 millones de turistas extranjeros, lo que la convierte en la tercera ciudad europea más visitada por detrás de Londres y París. Aunque genera entre un 10% y un 12% del PBI municipal, parte de esta ciudad de 1,6 millón de habitantes ve al turismo como un problema por la saturación de los espacios públicos, el encarecimiento del nivel de vida y los ruidos ocasionados por las fiestas de los visitantes más jóvenes.

La ciudad cuenta con 68.000 plazas hoteleras repartidas en 377 hoteles, a los que se suman unos 9.600 departamentos turísticos regulados. El año pasado los vecinos de varios barrios de la ciudad, en especial de la Barceloneta, se manifestaron varias veces en contra de la proliferación de departamentos turísticos y su incidencia en la convivencia y la identidad de sus calles.

La proliferación de departamentos turísticos está aumentando el precio de la vivienda y del alquiler, y contribuye a "la expulsión de la población autóctona", dijo Lluis Rabell, presidente de la federación de vecinos. Rabell reflexiona, respecto de la "burbuja hotelera" de la ciudad, que "Barcelona necesita hoteles, pero hay que medir los impactos para no encontrarnos dentro de unos años rescatando hoteles como hemos rescatado a los bancos".

Agencias ANSA, AFP y DPA

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