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Barenboim: “Todos somos iguales ante la música”
Daniel Barenboim en su encuentro de ayer en el Alvear, junto con Pedro Pablo García Caffi, director del Colón, y Jeannette Arata de Erize, presidente del Mozarteum.
No se trató estrictamente de una conferencia de prensa, ya que varios de los concurrentes que no pertenecían a los medios hicieron uso del micrófono durante la ronda de preguntas para expresar beneplácitos varios, restando tiempo a los periodistas convocados y abusando de la paciencia de Barenboim, quien pese a todo no perdió el sentido del humor ni su afabilidad.
Tras una larga presentación de Jeannette Arata de Erize, presidente del Mozarteum, Barenboim comenzó por agradecer a esta asociación de conciertos, al gobierno de España y a los otros patrocinantes de esta gira que se inició en ese país el 3 de agosto, siguió en Centroamérica y culmina en esta ciudad, recordó la coincidencia con su debut como pianista, que tuvo lugar en Buenos Aires el 19 de agosto de 1950, cuando contaba con sólo siete años. A propósito de la expresión «niño prodigio» con la que Arata se refirió a él, el músico replicó: «El prodigio desapareció: sólo queda el niño».
Acerca de la West-Eastern Divan, Barenboim afirmó: «Tengo que decir algunas cosas que los van a desilusionar. En primer lugar, que nunca nos propusimos fundar una gran orquesta: hubiera sido un suicidio profesional tanto para él como para mí, porque no teníamos la más mínima idea de esa posibilidad. Desde el principio la idea fue hacer un proyecto humanista para jóvenes de Israel, Palestina y otros países árabes; pensábamos en un grupo de entre 8 y 15 músicos, pero ya desde el principio con un sentido de igualdad de participación en cantidad y calidad. empezamos haciendo audiciones en Damasco, Beirut, Amman y El Cairo. Se pueden imaginar nuestra sorpresa cuando hubo más de 200 aplicaciones sólo en el mundo árabe, no todas buenas. Ahí fue donde nos dijimos que teníamos que hacer una orquesta. Nunca lo hubiéramos pensado. En 1999 el 60% de los músicos nunca había tocado en una orquesta, y el 40% nunca había escuchado una orquesta».
El director se ocupó de desmentir también el cliché de encasillar a la WEDO en la categoría de «proyecto político». «No lo es, porque la política es el arte del compromiso, y la música es el arte de todo menos el compromiso. Tampoco es una orquesta para la paz, porque la paz necesita otra cosa: justicia, estrategia y comprensión. Lo que esta orquesta puede dar es un modelo alternativo. Es necesario, porque pueden funcionar enemigos tocando música y no en la realidad cotidiana de la región. Y la razón es que en la música, ante una sinfonía de Beethoven, por ejemplo, somos todos iguales, con los mismos derechos y las mismas responsabilidades. Lamentablemente no es el caso en esa región».
«El peso más grande del conflicto cae sobre los gobiernos de Israel, ya que son ellos los que han ocupado ese territorio y siguen haciéndolo después de 43 años», continuó. «Como decía Said, es un proyecto humanista que no se sirve de la música, sino que le da a la música su dimensión total.» A su turno, Mariam Said, viuda de Edward y presidente de la Fundación que lleva el nombre de su esposo y de Barenboim, lamentó que su marido no hubiera vivido para ver el enorme desarrollo de esta orquesta.
Ciclo
El ciclo Beethoven comenzará esta noche con las sinfonías 1 y 2, seguirá mañana con las números 3 y 4, el sábado con las 5 y 6, el domingo con las 7 y 8. La «Novena sinfonía» (con Coro Estable del Colón reforzado) se escuchará el miércoles 25 dentro del Abono Bicentenario del primer coliseo. Además habrá dos conciertos extraordinarios: uno en el mismo Colón este viernes, con miembros de la WEDO y como invitada especial su esposa, la extraordinaria pianista Elena Bashkirova, con la que brindará la reducción para piano de Webern de las «Cinco piezas para orquesta» de Schönberg, más el Septeto opus 20 de Beethoven y el Quinteto opus 44 de Schumann. El otro será el martes 24 a las 13 en el Gran Rex dentro de los conciertos del mediodía, donde se ofrecerá el estreno local de «Dérive 2» de Pierre Boulez.
Durante su permanencia en Buenos Aires, Barenboim dirigirá además la «Misa de Requiem» de Giuseppe Verdi y la ópera «Aida», del mismo compositor, en versión de concierto, con la orquesta y el coro del teatro Alla Scala de Milán.


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