25 de octubre 2010 - 00:00

Baryshnikov: igual llama a los 62 años

«Years later», donde Baryshnikov baila con su sombra a través de imágenes fílmicas de su juventud (en la función del sábado, por un inconveniente técnico con las proyecciones, debió improvisar, y lo hizo estupendamente).
«Years later», donde Baryshnikov baila con su sombra a través de imágenes fílmicas de su juventud (en la función del sábado, por un inconveniente técnico con las proyecciones, debió improvisar, y lo hizo estupendamente).
«Tres solos y un dúo». Ana Laguna y Mikhail Baryshnikov (danza). Coreografías de M. Ek, B. Millepied y A. Ratmansky. (Teatro Coliseo, 23 de octubre).

Fue una de las figuras de la danza del siglo XX y es el más grande bailarín actualmente vivo, que trascendió a través de intervenciones en cine y televisión los escenarios académicos como pocos lo han hecho. Virtuosismo, fuerza, belleza y carisma han hecho de Mikhail Barysh un ídolo que a los 62 puede seguir brillando y haciendo delirar al público, como sucedió el sábado en el Coliseo.

El bailarín nacido en Letonia trajo en esta oportunidad un programa en compañía de Ana Laguna, figura española de la danza contemporánea, ex integrante del Netherlands Dans Theatre y el Cullberg Ballet de Estocolmo. Laguna es, además, mujer de Mats Ek, uno de los más grandes coreógrafos actuales, autor de dos de las cuatro obras en este programa.

Bastó que la silueta de Baryshnikov apareciera para interpretar «Valse-Fantasie», con música de Glinka y coreografía de Alexei Ratmansky, para que el auditorio estallara. El planteo coreográfico apela a la mímica (con muchos guiños al lenguaje gestual del ballet clásico) para evocar el origen de la pieza (escrita por el compositor ruso para una joven amada, a la que reencontró años más tarde, descubriendo entonces que aquel sentimiento había muerto). Con su expresividad y musicalidad intactas y con una forma física asombrosa, Baryshnikov muestra aún el completo dominio de su cuerpo, que podría decirse incluso más necesario ahora que en sus épocas de esplendor.

«Solo For Two», obra de Ek sobre una sencilla (y monótona) pieza de Arvo PTMrt, parece reflejar la espera de una mujer y un súbito y abierto final sobre la llegada del hombre. Fue el trampolín perfecto para el lucimiento de Laguna, bailarina que al igual que Baryshnikov transita su madurez y que puede aunar expresividad teatral y plasticidad.

Es de lamentar que el genial concepto de «Years Later», de Millepied, es decir la interacción de Baryshnikov y de su sombra con imágenes fílmicas de su juventud, no haya podido disfrutarse plenamente por problemas técnicos que interrumpieron la proyección en varias oportunidades; el bailarín debió improvisar entonces algunos pasajes, introduciendo inclusive gestos relativos al imprevisto que fueron tan festejados por el público como sus «pirouettes», saltos y otras muestras de que el «animal coreográfico» que lleva dentro goza de la mejor salud.

En la segunda parte (y mientras pese a los pedidos del mismo Baryshnikov algunos espectadores se empecinaban en sacar fotos y filmar) llegó el turno de «Place», el dúo mencionado en el título, firmado por Ek con música de FlTMskkvartetten. Apenas una mesa, una alfombra y un par de elementos de iluminación, y por supuesto la imprescindible presencia de «Misha» y de Laguna, alcanzan para crear un diálogo coreográfico y teatral intenso y notable.

«Spasiva (gracias, en ruso), maestro» había gritado poco antes una voz anónima que supo resumir en dos palabras el sentimiento de los fans porteños, más agradecidos que nunca a un ídolo sin tiempo y, al menos por ahora, sin reposo.

Dejá tu comentario