Batista

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La derrota del Sub-20 por 2-0 en el clásico sudamericano ante Brasil no sólo profundizó la apatía futbolística y la falta de reacción que mostró el equipo en las presentaciones anteriores, sino que además pone en riesgo el prestigio adquirido por el técnico tras la Medalla de Oro obtenida en los Juegos de Pekín.
El público percibe la ausencia de cualidades brindadas hasta el momento. Para colmo, los dirigidos por Sergio Batista cargan con la pesada mochila de una camada que año tras año se acostumbró a llevar a la gloria al seleccionado juvenil, con José Pekerman, Hugo Tocalli y Francisco Ferraro a la cabeza. Y no recuerda la ausencia de jugadores como Pablo Piatti, Franco Di Santo, Mateo Musacchio, Javier Pastore e Ignacio Fideleff, virtuosos que no pudieron viajar a Venezuela por diversas razones. Sólo clasificar al Mundial de Egipto salvará a la actual conducción del fracaso.

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