Belsunce: declaración clave de masajista

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El juicio oral por el encubrimiento del crimen de María Marta García Belsunce pasó ayer a un cuarto intermedio hasta hoy, cuando será escuchada la masajista Beatriz Michelini, una de las imputadas en la causa.

Los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal 1 de San Isidro resolvieron dar por terminada la sexta audiencia tras haber escuchado a tres de los testigos y luego de que no se presentaran a declarar los cuatro vigiladores del country Carmel de Pilar, que debían hacerlo ayer. Se trata de Claudio Maciel, Eduardo Vera, Juan Marcelo Páez y Julio Terán.

Por su parte, la mucama de la familia Bártoli, que comprometió la coartada de su expatrón y del viudo Carlos Carrascosa al afirmar que a las 18

del día del crimen de María Marta en la casa donde ella trabajaba no había nadie, pasó un examen psiquiátrico y podrá seguir declarando como testigo en el juicio.

Se trata de Catalina Vargas, quien, de acuerdo con lo que ayer informó el tribunal, se sometió a un peritaje psiquiátrico la semana pasada en la Asesoría Pericial de San Isidro que llegó a la conclusión de que estaba en condiciones de ser testigo en el juicio.

El testimonio de Vargas había sido objetado por el abogado de Bártoli, Alejandro Novak, quien pidió que no sea tenido en cuenta porque en 2002 había sufrido un accidente al ser atropellada por un auto cuando andaba en bicicleta por Tortuguitas, en el que se golpeó la cabeza y, como consecuencia de ello, sufría pérdida de memoria.

Extraño

Además, un cardiólogo que tenía casa en el country Carmel y es amigo de los García Belsunce reconoció ayer, en el juicio oral por el caso, que le resultó extraño que María Marta haya fallecido al caerse en la bañera, como le informó el día del hecho el imputado Guillermo Bártoli.

Se trata del médico Jorge Tomás González Zuelgaray, quien declaró ayer frente al Tribunal Oral en lo Criminal 1 de San Isidro en el debate en el que tres familiares de María Marta, un vecino, un médico y la masajista son juzgados por encubrimiento.

Si bien tenía casa en Carmel, aquel 27 de octubre de 2002 el médico se encontraba en su vivienda de la Capital Federal y, según mostró ayer la fiscal Laura Zyseskind con las planillas del sistema de entrecruzamiento telefónico VAIC, recibió allí una llamada de Bártoli a las 19.34.

«Yo me estaba bañando cuando me llamó el señor Guillermo Bártoli. Lo saludé pensando que era un llamado normal y me dijo que María Marta había tenido un accidente, que se había golpeado, y me dijo que la llevaban al Austral para que yo haga alguna organización previa», explicó ayer el médico, que en aquel momento trabajaba en ese hospital privado de Pilar.

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