Belsunce: declaraciones comprometen a Bártoli

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Catalina Vargas, la exmucama de la familia Bártoli que durante toda la causa por el crimen de María Marta García Belsunce comprometió a la familia, volvió a declarar ayer luego de su confuso testimonio y mencionó en el juicio una llamada telefónica que beneficia a sus expatrones. Aunque un vigilador del country complicó a Irene Hurtig al asegurar que estaba en la casa donde acababan de cometer el crimen cuando la masajista aún esperaba en la puerta para ingresar.

Vargas continuó la declaración que el pasado 30 de mayo ya había comenzado a exponer ante el Tribunal Oral en lo Criminal de San Isidro, hasta que, por sus problemas de memoria, los jueces ordenaron someterla a un peritaje psiquiátrico que concluyó que estaba en condiciones de ser testigo.

Con los mismos inconvenientes de memoria que tuvo en aquella oportunidad, aludiendo a la falta de recuerdos, Vargas continuó relatando lo que ya había empezado a describir en la jornada anterior y que a lo largo de la historia de la causa comprometió a Carlos Carrascosa y a su expatrón Guillermo Bártoli.

Recordó que aquel domingo 27 de octubre de 2002, al término del partido River-Boca, ella escuchó el top de las 6 de la tarde en la radio, fue al living de la casa a levantar las tazas de café y a acomodar los almohadones y que allí «no había nadie».

Versiones opuestas

Esta afirmación siempre se contrapuso con la versión de Carrascosa y Bártoli, respecto de que después del superclásico se quedaron en el living viendo el segundo partido entre Independiente y Rosario Central, y que recién cuando el equipo de Avellaneda convirtió el primer gol, el viudo se retiró a su casa.

Para la fiscalía, este horario siempre fue clave, porque indicaría que a la hora en que asesinaban a María Marta -entre las 18.20 y las 19-, Carrascosa y Bártoli no estaban en el lugar en que ellos dijeron estar.

Sin embargo, hoy Vargas se acordó de algo que no figura en ninguna de las tres primeras declaraciones que realizó en la causa: dijo que mientras ella acomodaba el living en la casa sonó el teléfono. «Escuché a la señora que decía: Llamen a la ambulancia desde el living. Yo escuchaba que iba rápido y por el lado del pasillo. No sé a quién se lo decía», comentó Vargas.

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