9 de junio 2011 - 00:00

Belsunce: masajista complicó más a Hurtig

Beatriz Michelini se retira ayer de los Tribunales de San Isidro tras declarar que ella no estaba en la vivienda de la víctima cuando se realizó la comunicación telefónica.
Beatriz Michelini se retira ayer de los Tribunales de San Isidro tras declarar que ella no estaba en la vivienda de la víctima cuando se realizó la comunicación telefónica.
La masajista Beatriz Michelini, acusada por presunto encubrimiento, negó ayer ante la Justicia que fuera suya la voz que se escucha de fondo en una comunicación telefónica en la cual la familia de María Marta García Belsunce pedía una ambulancia a una obra social privada, para asistirla el día en que fue asesinada. Por su parte, el Tribunal Oral en lo Criminal de San Isidro rechazó un nuevo pedido de la fiscalía para ampliar la acusación contra Guillermo Bártoli y acusarlo como partícipe del homicidio calificado. De esta manera, complicó más a Irene Hurtig, mediohermana de la víctima, acusada de encubrimiento, ya que podría ser suya la voz de la grabación.

«Esa voz no es la mía. Yo no tuteo a nadie. No tuteo ni a mis padres», afirmó Michelini ante los jueces del Tribunal Oral de San Isidro, en el marco del segundo juicio por el crimen de María Marta. También sostuvo que por la hora en que fue realizada esa comunicación telefónica, ella no estaba dentro de la vivienda de María Marta y su esposo, Carlos Carrascosa, porque cuando aquella tarde llegó al country Carmel la hicieron esperar «como 10 o 15 minutos» en la entrada.

En esa comunicación telefónica, la Justicia determinó que de fondo -mientras Carrascosa pedía el envío de un médico- se escucha la voz de una mujer, diciendo palabras tales como «tocala», «cerrá la puerta» o «está muerta».

Por otro lado, la masajista reconoció que fue ella quien limpió la sangre en el baño donde estaba el cuerpo de García Belsunce, por pedido del médico que estaba en el lugar, y dijo que Guillermo Bártoli, cuñado de la víctima, le alcanzó los elementos para hacerlo. En su relato ante los jueces -por momentos, en medio del llanto- dijo que cuando llegó a la casa sólo vio a Carlos Carrascosa, sentado en el piso del baño y «acariciándole el pelito» a María Marta, y que después, no sabe cómo, aparecieron Bártoli y la mediohermana de María Marta, Irene Hurtig, también acusada por la Justicia de presunto encubrimiento.

Dentro de la jornada realizada ayer, la fiscalía volvió a solicitar el cambio en la acusación contra Guillermo Bártoli, para que pase de «encubrimiento» a «homicidio», pero los jueces -por segunda vez- rechazaron el pedido. Guillermo Bártoli dijo estar «sorprendido». «Si fuera por los fiscales, me tendrían que quemar en una plaza pública. Me siento hostigado y no entiendo el planteo de los fiscales, porque no existió ninguna prueba nueva. Pensé que me iban a detener, pero gracias a Dios estoy con un tribunal serio que ofrece todas las garantías», sostuvo.

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