13 de mayo 2011 - 00:00

Belsunce: piden detener e indagar a hermanastra

Irene Hurtig aseguró en el juicio de 2007 que llegó a la casa cuando María Marta ya estaba muerta mientras intentaban revivirla.
Irene Hurtig aseguró en el juicio de 2007 que llegó a la casa cuando María Marta ya estaba muerta mientras intentaban revivirla.
Dos fiscales de Pilar pidieron ayer la detención y posterior indagatoria de la hermanastra de María Marta García Belsunce, Irene Hurtig, por el crimen ocurrido el 27 de octubre de 2002 en el country Carmel.

Según trascendió, el pedido fue presentado por los fiscales Daniel Márquez y Leonardo Loiterstein al juez de Garantías de San Isidro Ricardo Costa, quien ahora evalúa la solicitud mediante la cual se pidió imputar a Hurtig como presunta coautora del crimen. El pedido de indagatoria también comprende a quien era sereno del country Carmel, José Ortiz, por presunto encubrimiento agravado.

En el escrito, los fiscales pidieron que la Procuración General de la Nación instruya un sumario contra su par de la Cámara Nacional de Casación Penal Juan Martín Romero Victorica, amigo de los García Belsunce, y quien siempre fue señalado por supuestamente haber querido ocultar el asesinato. La solicitud está a estudio del juez Costa quien cuenta con cinco días para resolver, aunque el plazo puede ser prorrogable.

Irene Hurtig, la hermanastra de María Marta García Belsunce, declaró en el juicio oral realizado en 2007 que el día del crimen ella llegó a la casa cuando a la víctima estaban realizándole masajes cardíacos y gritaban: «¡Vamos María!».

Al ser interrogada, aquel 25 de abril de 2007, dio un pormenorizado detalle de lo que hizo tras enterarse de la muerte de su hermana, pero tuvo un fuerte contrapunto con el fiscal Diego Molina Pico, quien le dijo que en tres minutos, según surgió de grabaciones telefónicas, eso no podía ser cierto.

Esas grabaciones son en las que ayer se volvieron a apoyar los nuevos fiscales del caso para pedir su detención. Hurtig relató que el día del crimen fue a almorzar a lo de una amiga en el country Lagartos y que regresó a su casa de Carmel porque se sentía mal cerca de las 18.10, cuando vio a su cuñado Carlos Carrascosa, a su marido Guillermo Bártoli, a dos vecinos y sus hijos viendo un partido de fútbol.

Recordó que allí también estaba María Marta, quien le dio un beso y le dijo que se iba porque a las 19 llegaría la masajista Beatriz Michelini y se tenía que bañar. Según Hurtig, al rato Carrascosa la saludó porque se iba a su casa y unos minutos después la llamó por teléfono y le dijo llorando: «Gorda, vení que María Marta tuvo un accidente», por lo que Bártoli primero y ella después, porque estaba semivestida, fueron a la casa.

«Abro la puerta y me encuentro a Carlos llamando a la ambulancia de OSDE. Michelini le estaba dando respiración boca a boca y mi marido masajes cardíacos y gritando: ¡Vamos María, vamos María! Entonces, yo pensé en buscar un médico», aseguró.

Hasta esa parte de su testimonio, Irene había confirmado todo lo declarado por Carrascosa, quien cuando fue indagado aseguró que al llegar a su casa cerca de las 19 halló a su mujer tirada en el baño y dio aviso a sus familiares.

Sin embargo, en audiencias anteriores, Molina Pico había acusado a Irene de haber estado en la escena del crimen, en base a lo que declararon tres vigiladores y por los registros telefónicos que constan en la causa, obtenidos a través del sistema VAIC.

Por eso, cuando pudo interrogarla, le pidió que diera más detalles y ella contó que tras el llamado de Carrascosa salió corriendo «como una loca», fue a la casa del médico Eduardo Zancoli, ubicada a una cuadra y media, pero como no estaba, volvió a lo de María Marta.

Luego de que se le leyera una declaración anterior, Irene reconoció que también llamó por teléfono a otro médico de apellido Cassagne y finalmente lo hizo a la guardia del country para reclamarle una ambulancia.

Sobre su relación con María Marta dijo que era su «protectora y guía», que cuando ambas fueron adultas la consideraba como una «amiga» y que vivió en su casa durante dos meses mientras terminaban de construir su chalé del country Carmel.

«Mi hermana tenía diez años más que yo. Somos cinco hermanos que siempre nos consideramos como tales a pesar de ser de padres diferentes. Mi mamá siempre nos decía que no había que hacer diferencias porque habíamos nacido de la misma panza», aseguró.

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