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Berlín premió una película iraní
Las actrices de «Nader y Simin, una separación» del iraní Asghar Farhadi que ganó el Oso de Oro de la Berlinale, premio que más allá de las virtudes del film, que son muchas, se leyó como una muestra de apoyo a Jafar Panahi, encarcelado en Irán.
La distinción al mejor director recayó en el alemán Ulrich Köhler por «La enfermedad del sueño», sobre el complicado tema de la ayuda internacional a Africa, desde la perspectiva de un médico alemán, que desaparece física y literalmente en el corazón del continente, devorado quizás por un hipopótamo nacido de la imaginación de los nativos.
Argentinos
El jurado distinguió con el oso de plata al film que demuestra un logro artístico -en este caso los rubros fotografía de Wojciech Staron y diseño de producción de Bárbara Enríquez- al largometraje de producción mexicana, francesa y polaca «El premio», de Paula Marcovitch. La película tiene «Argentina» escrita por todas partes: la nacionalidad de la directora, el rodaje en un ventoso San Clemente del Tuyú, la historia de una chica de ochos años refugiada con su madre en una casilla en la playa, esperando noticias del padre desaparecido que no vuelve. Radicada en México, la realizadora escribió también el guión volcando elementos autobiográficos, ciñendo la perspectiva a lo que la protagonista es capaz de procesar sobre la situación política de los años 70 (una visión fragmentada que la niña Paula Gallinelli Hertzog transmite de manera convincente). Una maestra local es el enano fascista de historia.
Por otra parte, sobre 53 participantes de la sección Panorama, la comedia «Medianeras», de Gustavo Taretto, salió segunda, pocos votos detrás de la ganadora española «Y también la lluvia», de Iciar Bollain, filmada en Bolivia. El premio más deseado del cine «queer» en todo el mundo, el Oso Teddy, paralelo a los Osos de Oro y de Plata, lo ganó otro argentino, Marco Berger, con «Ausente», sobre la delicada situación de un profesor sexualmente acosado por un alumno, quien maneja la ley a su favor. En tanto, otra argentina con oficina en el exterior, la productora Flora Fernández Marengo, disfrutó el segundo premio a mejor opera prima para su nuevo trabajo, el policial anglo-irlandés «The Guard», de John Michael McDonaugh, con Brendan Gleeson como un sargento bastante singular.
La curiosa película norteamericana «The Forgiveness of Blood» (El perdón de la sangre) dirigida y escrita por Joshua Marston («María llena eres de gracia») y el guionista albanés Andamion Murataj se llevó el oso de plata al mejor libreto. Producción independiente y financiada en Europa, cuenta una historia de honor familiar que debe ser vengado, con el énfasis puesto en el sufrimiento de las generaciones jóvenes, a las que se les impone un código tribal pre-cristiano donde rige el «ojo por ojo». La caída del comunismo -explicó el coguionista albanés en conferencia de prensa -ha vigorizado una práctica antigua hasta entonces suprimida.
Finalmente, el premio Alfred Bauer, en homenaje al fundador de la Berlinale para una película de innovación recayó en el segundo film alemán de la competencia «If Not Us, Who» (Si nosotros no, quién), sobre la relación tempestuosa entre dos rebeldes universitarios de los años 60, Gudrun Esslin y Bernward Vesper. Con rigor documental y ojo clínico, el film describe a través de dos personajes emblemáticos la evolución de una izquierda progresivamente radicalizada y que culminó en la formación de la banda terrorista Baader Meinhoff. Es un film para las nuevas generaciones alemanas, que perciben los personajes, los hechos y los mitos, entreverados. Sin santificar ni ennegrecer, la película aborda con inteligencia un tema espinoso.
La Berlinale concluyó oficialmente ayer, con un programa especial de proyecciones en los diversos barrios de la ciudad.


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