17 de noviembre 2009 - 00:00

Bernanke: “Crecimiento será moderado en 2010”

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dejó entrever ayer que no hay planes en el futuro inmediato para subir las tasas de interés. Al menos ésa fue la lectura de su exposición, cuando habló de una expectativa de «crecimiento moderado» para la economía norteamericana en 2010, admitiendo al mismo tiempo «gran inquietud» por la suba del desempleo y el «débil comportamiento» de los créditos bancarios.

El funcionario también se refirió a la debilidad del dólar, y aclaró que la Fed se mantiene atenta y que desea una moneda fuerte para asegurar la estabilidad financiera. Pero no dio demasiadas pistas de cómo apunta a conseguirlo, lo que generó una nueva caída de la cotización de la divisa.

El titular de la Fed, en su discurso ante el New York Economic Club, señaló que la economía podrá sostener su expansión (consiguió crecer en el tercer trimestre luego de cuatro consecutivos de caída), pese a los temores de que se produzca una nuevo episodio recesivo.

Éstas fueron otras expresiones de la exposición de Bernanke al mediodía de ayer, que sirvieron para darle más impulso a un mercado que había arrancado la semana en positivo:

  • La estabilización de los mercados financieros y la restauración gradual de la confianza ayudan a proveer los cimientos necesarios para una recuperación económica. Podemos apreciar evidencia temprana de esa recuperación.

  • Estamos atentos a las implicancias de los cambios en el valor del dólar y continuaremos elaborando políticas para protegernos de los riesgos que pesan sobre nuestro mandato doble de buscar el máximo empleo y la estabilidad de los precios.

    Los comentarios de Bernanke se produjeron en momentos en que el billete verde se encuentra bajo intensa presión en los mercados de divisas extranjeros, y su debilidad genera quejas en varias economías temerosas de un impacto negativo.

    La Reserva Federal mantiene su tasa directriz en casi cero, y como consecuencia de ello, el dólar es utilizado por los inversores para los llamados «carry-trades», que consisten en tomar dólares prestados a tasas bajas para invertir en activos más rendidores, como las materias primas y bonos de otros gobiernos. Esto aumenta la presión sobre el dólar.
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