Periodista: La guitarra clásica como instrumento solista fue pensando para otros sonidos, con otra actitud de los públicos. ¿Cómo se han adaptado el instrumento y los guitarristas a estos cambios?
Berta Rojas: La guitarra se luce en la intimidad de un pequeño salón, donde su sonido llega sin ser exigido. Pero esto ya no es posible en un mercado cada vez mayor para la guitarra clásica, un mundo que le ha obligado al instrumento a hacer una evolución. Los instrumentos que tocan John Williams del luthier Greg Smallman, David Russel o Manuel Barrueco, del luthier Matthias Dammann, o mi hermosa guitarra "Michael O'leary", dan una posibilidad de una proyección que antes no teníamos. Y, como los guitarristas clásicos somos obsesivos con la calidad de sonido, se han desarrollado sistemas de amplificación sofisticados que nos ayudan a tocar con orquestas y en escenarios grandes.
P: ¿Y cómo arman nuevos repertorios, considerando que no es de los instrumentos más favorecidos por los compositores modernos?
B.R.: No crea. La música de las Américas es una fuente inagotable de repertorio, y nos permite salirnos de Giuliani, Sor, Metz. Ése fue un camino transitado por un modelo de carrera que despertó el gusto del público hacia este instrumento, pero que hoy nos pide innovar.
P.: ¿Por qué abordó un repertorio de tango adaptado para guitarra y orquesta?
B.R.: La guitarra es un instrumento popular antes que clásico y nuestro público, ecléctico como es, aprecia que podamos abordar un repertorio nuevo con los desafíos propios de esta búsqueda.
P.: Tanto en este álbum como en el que grabó con Paquito D'Rivera, usted rompió la tradición del guitarrista solista. ¿De dónde viene ese interés por tocar con otros colegas?
B.R.: La guitarra ha sufrido mucho el hecho de ser considerada principalmente como un instrumento solista, hasta por el simple hecho de que no hay trabajo para tantos solistas. En la medida que podemos colaborar con otros instrumentistas, ganamos en repertorio, en flexibilidad musical, y en la sinergia que se da trabajando con grandes músicos como han sido para mí, estas colaboraciones con Paquito y con la Camerata. Quiero darle las gracias a Juan Falú porque a través de él y del festival "Guitarras del Mundo" que se hace en la Argentina, le perdí el miedo a cruzar estilos y a aprender de la enorme riqueza que hay en este encuentro con otros músicos.
P: La guitarra clásica es un instrumento que sostiene una fuerte tradición en nuestros países. ¿Ocurre igualmente en otras partes del mundo?
B.R.: Impresiona ver cuánto ha crecido en el mundo. Quizás es más latente con sociedades de guitarra clásica y festivales de guitarra en Tailandia, Singapur, Malasia, Vietnam, etc. La guitarra ha crecido enormemente, y es por eso que aportar una voz latinoamericana en un mercado tan diverso, es necesario.
P.: Buena parte de su trabajo ha estado dedicado a la obra de Agustín Barrios. ¿Cuál es su interés en él?
B.R.: Barrios le ha dado al instrumento una obra que refleja un conocimiento profundo de sus posibilidades virtuosísticas y una veta melódica que sigue conquistando auditorios. Mi vocación por su música viene del respeto a su obra y a su vida, comprometida con el arte por el arte mismo. Viajando por los 20 países que hicieron su ruta en las Américas, proyecto que iniciamos con Paquito D'Rivera en Buenos Aires hace cinco años, me doy cuenta de que su legado sigue vivo. Terminamos el proyecto el año pasado en El Salvador. No exagero si digo que había tanta gente fuera del teatro como dentro.
P: ¿Por qué eligió el tango a la hora de afrontar una música popular y llevarla a este formato más "clásico"?
B.R.: Porque es una música hermosa, y la pasión que pide al abordarla ha representado un viaje lleno de desafíos.
P.: ¿Cómo armó el elenco argentino de músicos para compartir el proyecto?
B.R.: La Camerata Bariloche había tocado la "Suite Argentina" de Eduardo Falú con arreglos de Oscar Cardozo Ocampo. Ese sonido se quedó guardado en mí y en esa búsqueda acudí a la orquesta. A Franzetti lo conocía por Paquito. Lo visité en diciembre de 2013 en Nueva York y desde entonces veníamos trabajando en este disco. Arreglo tras arreglo me confirmaba todo lo que sabía de él. Luego, necesitábamos un director para poder extraer los mejores resultados de sus arreglos y nuestras posibilidades. Así llegué a Popi Spatocco. Finalmente, invitando al maestro Marconi lográbamos el sonido de bandoneón que tanto identifica al tango. Pero no son los únicos argentinos de este equipo. Ari Lavigna fue nuestro ingeniero de grabación, Eugenio Azurmendi nuestro editor, y Daniel Freiberg, que vive en Nueva York y es el ingeniero de grabación de Paquito, estuvo encargado de la mezcla.
P: ¿Cómo seleccionó el repertorio?
B.R.: Lo hicimos con Franzetti. Partimos de la obra "Historia del Tango" de Piazzolla, donde la propuesta fue expandir el clima íntimo del original para flauta y guitarra, a un formato donde la guitarra llevara la voz cantante preservando las líneas de acompañamiento. El sonido de Andrés Spiller y de las cuerdas de la Camerata hicieron el resto. Con esa obra como punto de partida, fuimos eligiendo tangos de distintos periodos para que la temática del disco girara en torno a la historia del género.
P: ¿Qué cambia, cuando una música popular es "estilizada" y llevada al terreno de concierto?
B.R.: Cruzar es un desafío estilístico. Espero que este diálogo entre estilos haya llegado a un sonido diferente.
P.: Hace muy poco anunció que suspendía su gira porque le habían detectado un cáncer y debía afrontar su tratamiento No es habitual que alguien plantee un tema así públicamente. ¿Qué la llevó a hacerlo y cómo sobrelleva este descanso?
B.R.: Fue necesario hablar públicamente de esta enfermedad porque en mi país, un 25% de las mujeres que enferman de cáncer de mama mueren por la detección tardía. Creí necesario hacer este aporte, como figura pública, para alertar sobre la detección temprana que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Popi dice que, quizás, hasta toque mejor la guitarra después de este forzado descanso. Y yo creo que, una vez más, tiene razón.
P.: Cuando pueda volver a salir de gira, ¿traerán "Historia del Tango" a la Argentina?
B.R.: Tenemos ganas de tocar "Historia del Tango" con la Camerata en Buenos Aires. Será en 2016 cuando esté de regreso en el escenario. El disco está creciendo afuera y son muchos los festivales que nos piden este repertorio. Lo haré en Taiwán el próximo año, por ejemplo. Tengo la sensación de que este tango en guitarra clásica viajará bastante.
P.: ¿Por qué se radicó en los Estados Unidos?
B.R.: Vivo en Washington DC, que ha sido un mercado muy generoso con mi música y me ha permitido viajar con más facilidad y menos desgaste físico que si viviera en Paraguay. Pero he decidido pasar este tiempo de recuperación en mi casa, en mi país, donde está mi familia.
| Entrevista de Ricardo Salton |


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