17 de junio 2010 - 00:00

Bielsa

Calmo, sin la movilidad de otras épocas, pero intentando disimular la procesión que va por dentro, Marcelo Bielsa se sentó nuevamente en un banco mundialista después de 8 años y cuatro días. Apenas unos lamentos en jugadas donde las ejecuciones no tuvieron los resultados previamente ensayados. Pitó el árbitro el final del partido, Chile consiguió una victoria en una Copa del Mundo luego de 48 años y él salió despedido hacia el vestuario. Ahí volvió el auténtico «Loco».