15 de septiembre 2015 - 00:00

Bienales y museos: algo más que un espacio artístico

Lynette,Yiadom y Boakye: algunas de las obras expuestas en la Bienal de Lyon de este año, que empezó a transformar el significado de estos acontecimientos para el mercado.
Lynette,Yiadom y Boakye: algunas de las obras expuestas en la Bienal de Lyon de este año, que empezó a transformar el significado de estos acontecimientos para el mercado.
Las bienales y museos, que tradicionalmente se limitan al ámbito académico, en el polo opuesto del comercio y la inversión, ingresan ya en la escena del mercado del arte. Según un informe de la consultora Art Price, este año, de 59 artistas integrantes de la selección oficial de la Bienal de Lyon, Francia, 37 de ellos (es decir, 59%) han visto al menos una de sus obras en la grilla de una subasta. Esto marca un cambio profundo respecto de las ediciones anteriores, ya que a principios de 1990, menos del 5% de los artistas seleccionados cotizaron en subastas. Las cifras muestran una realidad global que viene aumentando en los últimos años: los eventos culturales y el mercado del arte son cada vez más interdependientes entre sí.

La lista de artistas invitados a la de Bienal de Lyon, dedicada esta vez al tema de "La vie moderne", deja ver la influencia de las principales galerías en la elección de los artistas: su curador Ralph Rugoff, es director de la Galería Hayward, y una figura muy influyente en el mercado del arte contemporáneo. Como resultado de esto, la mayoría de los artistas de dicha bienal están respaldados por grandes galerías, en su mayoría francesas, inglesas y norteamericanas: White Cube, Gladstone, Petzel, Lisson, Kamel Mennour, Perrotin.

La disyuntiva es si es correcto que haya una bienal de arte contemporáneo cuya selección, en gran parte, esté controlada por galerías poderosas, y si puede un galerista actuar como curador de una bienal, si su juicio no se verá influenciado por la conveniencia. Ciertamente, un galerista de trayectoria como es el caso de Rugoff tiene como ventaja de la experiencia en el enfoque comercial y de marketing, y cierta idoneidad en la selección de los artistas presentados, pero con respecto al armado de Lyon, la impresión general es que la interacción de las obras no fue la esperada y se le critica que tuvo pocas pinturas y demasiados videos, esculturas e instalaciones que, si bien no son muy vendibles, llevan todos la firma de artistas que producen, paralelamente, obras de venta más fácil que se ven luego en subastas, donde establecen precios de referencia en el mercado internacional. Ya no sólo generan ingresos en concepto de ventas para los artistas seleccionados y sus representantes comerciales, sino también en el desarrollo de industrias colaterales, el otro núcleo de lo que está ocurriendo con la transformación del concepto de las bienales en general.

Más allá de la polémica, esto tiene un aspecto indiscutiblemente positivo para la economía de los lugares donde se realizan, y es que se han convertido en factor movilizante de proyectos económicos que trascienden la comercialización de las obras y motoriza la potencial activación de industrias paralelas como el turismo, el entretenimiento y el negocio editorial e inmobiliario, a través de desarrollos urbanos como los distritos de arte, que casi siempre vienen con varios proyectos asociados. Según un estudio de Rodrigo Millán Valdés, sociólogo de la Universidad Católica de Chile que publica la Reviste Eur, las bienales "son un vehículo utilizado por los gobiernos nacionales, regionales o municipales para establecer vínculos con las empresas privadas, potenciar pequeñas marcas y promover las áreas de la ciudad que sirvan como plataforma de negocios que sean de provecho para las comunidades involucradas". Esta idea se aplica también a muchos museos del mundo, ya que alrededor de ellos las ciudades van cambiando su fisonomía, y atraen a la gente más joven, que es el segmento de consumo más atractivo para muchas empresas que, por esa razón, acompañan la actividad de los museos. Esto también es un hecho benéfico, ya que contribuye para que la actividad no dependa exclusivamente de las asignaciones estatales, gracias a la modalidad de fusión entre recursos privados y asignaciones estatales, que más los ingresos devengados por las actividades aranceladas ayudan a su mayor independencia.

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