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Blancanieves está muy bien y vive en San Sebastián
Maribel Verdú, Inma Cuesta, Macarena García y Ángela Molina contra el mar vasco, antes de la exhibición de «Blancanieves».
Gere y Sarandon presentaron «Arbitrage», del escritor Nicholas Jarecki, interesante drama sobre un financista que debe diluir una estafa, una relación extramatrimonial y las consecuencias de un accidente automovilístico antes de que otros se enteren. Hay tensión, suspenso, y glamour. Affleck y Arkin, otra de suspenso, «Argo», evocación de una cinematográfica jugada de la CIA para sacar de Irán a seis compatriotas, haciéndolos pasar, precisamente, por miembros de un equipo de cine. La película acepta reproches, y también billetes de toda clase en boletería. Lo mismo, «Salvajes», que Stone, Del Toro y Travolta muestran fuera de competencia, solo como oferta lanzamiento para el mercado europeo, y ya se ha estrenado en la Argentina.
En cambio, Huppert vino acompañando a Valeria Sarmiento, viuda de Raoul Ruiz, que concretó y acá presentó el último proyecto de su esposo: «As linhas de Torres», absorvente folletín de capa, cama, espada y cañones ambientado durante las luchas napoleónicas en el indómito Portugal. El festival lo presenta en pantalla grande, el resto del mundo lo verá en pantalla chica como miniserie.
También en pantalla grande y preciosa, en la sala repleta del Kursaal (1806 butacas), Maribel, Angela, Macarena García, la niña Sofía Oria y Daniel Giménez Cacho (el de «Profundo carmesí») presentaron el sábado el admirable, emocionante, disparatado melodrama español llamado «Blancanieves», hasta ahora lo mejor de la competencia oficial, y es difícil que puedan superarlo. Blanca no es Blanca, es Carmencita, hija de Carmen de Triana y un torero famoso, pero la madre muere en el parto, el padre es víctima de un toro y una enfermera perversa, la niña sufre a más no poder, y cuando crece, bueno, sigue sufriendo, le pasan cosas tremendas hasta el último segundo, pero a esa altura ya está triunfando por toda España con su troupe, Blancanieves y los Enanitos Toreros.
Todo eso, ya se sabe, ambientado en los 20, mudo y en blanco y negro, aunque lo de mudo es un error. «¡La música! Me río cuando dicen que es muda. La música es la voz de los personajes», ha dicho el director Pablo Berger, que también se ríe cuando la comparan con «El artista». «Supe de su existencia cuando la presentaron en Cannes, una semana antes de empezar el rodaje de la mía. Quedé desconcertado. Pero un productor me avisó: La han comprado los poderosos Weinstein para EE.UU. Esto te vendrá bien. Tuvo razón. Muchos dejaron de mirarme con desconfianza y decidieron apoyarme».
Ambas obras coinciden en algo: «Están hechas dentro de la industria, con la primera división de cada país, a gran costo, buscan la emoción del espectador, y rinden homenaje al cine, ellos al americano, nosotros al estilo del cine europeo de los 20, que ya practicaba el montaje trepidante y otros muchos recursos. En lo demás, son obras muy diferentes».
Por su parte, Maribel Verdú ha descubierto un nuevo filón: «La madrastra que hago es malísima y sevillana. Es una madrastra top model. No quiere envenenar a la otra porque sea más linda, sino porque es más famosa y le roba la tapa de las revistas». La presentación del film coincidió con el lanzamiento de un libro de Nuria Vidal sobre la actriz, que ya es éxito de ventas. Pero además de estas figuras, también vino a competir Francois Ozon con «Dans la maison», sobre las maquinaciones de un alumno enganchado con su profesor y familia. Y andan por las salas charlando con el público los directores Barry Levinson con «The Bay» (una de terror), Oliver Assayas con «Après mai» (valiosa memoria de la inquieta y desorientada generación post-mayo 1968), Imanol Uribe con «Miel de naranjas» (premio especial de Toronto 2012), Benh Zeitlin con la ganadora del Sundance «Beasts of the Southern Wild» (potente retrato de una negrita, su padre, maestra y vecinos en una isla de Louisiana), y Benjamín Avila y Ernesto Alterio recibiendo elogios por «Infancia clandestina», el cordobés Mariano Luque, bien recibido con su drama de violencia de género «Salsipuedes», y el veterano José Sacristán defendiendo «El muerto y ser feliz» (la road movie que protagoniza).


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