La última posición que ocupó River en el Apertura pasado sentó un precedente en el mundillo futbolístico. Su condición de campeón del Clausura 2008 quedó pulverizada por un puesto que ni el más pesimista de los hinchas imaginaba. La ola de cargadas que se generaron en torno a tal acontecimiento deportivo aún hoy siguen teniendo eco. Pero de repente, ese eco se empezó sentir por otro barrio... De Núñez, los fantasmas parecen mudarse a la Ribera. Es que a raíz de las flojas presentaciones (acumula seis partidos sin ganar con tres empates y tres derrotas), y los escasos puntos cosechados hasta el momento (seis de los últimos 21 en juego), la situación de los xeneizes en el Clausura, a dos puntos de Tigre, el último, encendió la alarma. «Boca no será último. Es incómodo y feo verse tan abajo, pero todo esto se generó por lo que le pasó a River en el campeonato pasado. No hay que pensar mucho en esto, sino en mejorar en lo mental y en los futbolístico», aseguró Sebastián Battaglia. En la misma sintonía se expresó Juan Román Riquelme, quien lentamente se recupera de la fascitis plantar y llegaría al partido de la próxima semana ante Defensor Sporting, por los octavos de final de la Copa Libertadores. «La situación en el club no está de la mejor manera -fue tajante el líder xeneize-. Terminar últimos tiene que dar vergüenza. Tenemos que ganar: si no avanzamos en la Copa, es una vergüenza», se sinceró el estratega boquense. En otro orden, América, de México, rechazó ceder al paraguayo Enrique Vera. «Tenemos que ver primero nuestra situación; estamos peleando la posibilidad de pasar a las fases finales», dijo el director deportivo, Jaime Ordiales.
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