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Boceto de drama sin hondura ni razones
«Puentes» es la historia de una tragedia entre chicos de primaria del conurbano, que no profundiza personajes ni razones, pinta apenas unos momentos de la vida.
Tres chicos de la primaria en un lugar del conurbano. Potrero, play station, aburrimiento, algún faltazo, alguna madre medio exigente, no mucho más. Un día entran en posesión de un arma y pasa una desgracia. Fue una tontería, resultado de un gesto gratuito. Pero a esa edad el miedo y las bravatas se miden de otra forma. Ahora queda pasar la desazón, la tristeza, embarcarse en la noche para asentar el duelo en la mañana, y cruzar adelante.
Esa es, en resumen, la historia que aquí se cuenta. O que se ilustra, porque algunas cosas tendrá que deducirlas el espectador. Acá no se profundizan personajes ni razones, apenas se pintan unos momentos de la vida. Quizá por formación, el autor (el debutante Julián Giulianelli, egresado de la Fuc) evita la profundización en personajes y relaciones, la mayor explicación de razones, «la bajada de línea», el vigor narrativo. Quizás porque el asunto es demasiado cercano a la crónica diaria que el espectador menos quisiera ver, aquí el episodio clave tiene una resolución lo suficientemente elíptica como para no cargar las tintas ni afectar demasiado al público, lo cual se agradece. Pero el resto se agradece menos, porque deja sabor a poco.
Bien, la melancolía de los temas musicales y de unos planos generales que sugieren ausencia tras el episodio dramático. Mejorables, los diálogos y la dirección de actores, que dan para más, como Milton de la Canal («Kamchatka», «Hermanas») y Juan Ciancio («El niño de barro»). Rodaje en Merlo, provincia de Buenos Aires, y en los momentos desiertos del Once.
P.S.


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