27 de febrero 2013 - 00:00

Bonafini apuntó a los Schoklender ante juez

Hebe de Bonafini llega a los tribunales de Comodoro Py junto a su abogado, Eduardo Fachal (de traje) y a un colaborador.
Hebe de Bonafini llega a los tribunales de Comodoro Py junto a su abogado, Eduardo Fachal (de traje) y a un colaborador.
La primera declaración como testigo de Hebe de Bonafini en la causa por presunto desvío millonario de fondos de la fundación Madres de Plaza de Mayo tuvo como eje las acusaciones de la dirigente contra los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, pero también dejó dudas sobre sus firmas en documentos clave que figuran en el expediente. La presidenta de las Madres se presentó ayer ante el juez federal Norberto Oyarbide luego de los procesamientos y encarcelamiento de ambos hermanos y del contador Alejandro Gotkin, el 14 de febrero.

Bonafini llegó junto a otras integrantes de la entidad de derechos humanos al tercer piso de los tribunales federales de Comodoro Py para declarar como testigo durante más de tres horas ante el magistrado. Arrancó con una exposición acerca de las circunstancias en las que conoció a Sergio Schoklender, todavía encarcelado por el asesinato de sus padres, y de cómo volcó una confianza absoluta hacia los hermanos.

La declaración, sin embargo, tuvo baches. Cada vez que fue consultada por las firmas estampadas en contratos y documentos de las Madres contestó genéricamente que las suponía propias. Incluso cuando se le preguntó por un convenio presentado como prueba por Sergio Schoklender entre las Madres y Meldorek, la compañía del exapoderado y sospechoso. Pero de inmediato se desdijo y recordó que una pericia caligráfica había determinado esa firma que se le atribuía como falsa.

En ese documento, de diciembre de 2010, la entidad supuestamente le otorgaba a Meldorek la facultad de negociar acuerdos para la construcción de viviendas bajo los métodos que había importado Schoklender de Italia. En el acta de la declaración quedó asentado que Bonafini reconoció como propia la firma que figuraba en el acta de ese contrato, pero no la del convenio en sí mismo. Al avanzar sobre este punto, la mujer aseguró que conceptualmente no estaba de acuerdo con convertir la Misión Sueños Compartidos en un emprendimiento empresario, como pretendía el mayor de los Schoklender.

"Tus defendidos se la llevaron toda"
, dijo la dirigente como toda respuesta al abogado Pablo Slonimsqui cuando el defensor de Pablo Schoklender le hacía preguntas. Al inicio, la audiencia estuvo presidida por Oyarbide y luego quedó a cargo su secretario, Carlos Leiva. También participaron la defensora oficial Perla Martínez de Buck, patrocinante de Sergio Schoklender, y Eduardo Fachal, abogado de las Madres.

Tras su presencia en el juzgado, Bonafini emitió una declaración: "Sergio comandaba todo, él armó la Fundación, armaba las reuniones, hacía las actas y tramitaba las cuentas en los bancos". Sostuvo allí que luego de que estallara el escándalo con la salida del mayor de los Schoklender de la fundación Madres supieron en la entidad "que tanto Sergio como Pablo se quedaban con la plata y no pagaban ni a los trabajadores, ni las ART, no compraban las puertas, ventanas ni la indumentaria para que los obreros tuvieran la seguridad necesaria".

Sobre ese punto, afirmó que la entidad paga en la actualidad "una deuda enorme que no contrajo". Y dijo sentirse "muy dolida y traicionada" por los hermanos Schoklender.

"Las Madres estamos todas muy dolidas por todo esto. Es más, dos Madres murieron por no soportarlo: nunca entendieron esta traición y el robo semejante que nos hicieron", afirmó la titular de la organización.

Mariano Martín

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