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Brasil: analizan más estímulos entre manifestaciones y huelgas
Rousseff aseguró estar «muy feliz» ante la aprobación de un paquete de medidas, esencialmente créditos del Estado a tasas de interés bajas, dentro del programa Brasil Mayor lanzado por ella misma para respaldar a la industria, dijo el exministro de Trabajo Carlos Lupi, tras una audiencia en el Palacio del Planalto.
Durante el encuentro, la mandataria habló de «su preocupación frente a la crisis» y aseguró que «el Gobierno está tomando» medidas y analiza la adopción de nuevas iniciativas para incentivar la producción y el consumo pues confía en que ése es el camino para acelerar el ritmo de la economía, publicó ayer Estado de Sao Paulo.
El Gobierno aspira a que el PBI crezca más del 2,7% este año, dijo recientemente el ministro de Hacienda, Guido Mantega, pero estima que el crecimiento será de sólo el 1,9% mientras el FMI prevé un avance del 2,5%.
Está previsto que en los próximos días sea lanzado otro capítulo del Programa de Aceleración del Crecimiento, en el que se anunciarán obras de infraestructura y la concesión de aeropuertos a la iniciativa privada.
Pero a la vez, unos 350 mil empleados públicos se encuentran en huelga desde hace 30 días en reclamos de aumentos salariales. Esto llevó a que ayer se produzca una numerosa manifestación, que cortó las principales avenidas que llevan hacia la Casa de Gobierno y el Congreso. «El Gobierno debe negociar, porque de lo contrario la huelga, que es un derecho, va a continuar», advirtió el nuevo presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT), Vagner Freitas.
La CUT es tradicionalmente aliada al gobernante Partido de los Trabajadores y uno de sus fundadores fue el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. El eslogan de la marcha fue «Negocie, Dilma» y participaron todas la agrupaciones del Foro Nacional de Entidades de Empleados Públicos Federales.
El secretario general de la presidencia, Gilberto Carvalho, recibirá hoy a una delegación de cinco centrales sindicales para escuchar los reclamos de reajuste salarial, detenidos desde 2008.
Los organizadores estimaron la asistencia en 20.000 personas. «Nos movilizamos debido a la intransigencia del Gobierno, que dio prioridad a otros gastos y no le importa el servicio público. El paro sigue hasta que no sean cubiertas las expectativas», afirmó José María de Almeida, de la central sindical Conlutas.
Agencia ANSA

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