19 de noviembre 2009 - 00:00

Brasil entrega a un terrorista a Italia

Cesare Battisti está acusado de cuatro asesinatos en Italia, y en una primera instancia la Justicia brasileña los había considerado un crimen político.
Cesare Battisti está acusado de cuatro asesinatos en Italia, y en una primera instancia la Justicia brasileña los había considerado un crimen político.
Brasilia - El Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF, corte suprema) falló ayer a favor de la extradición del ex militante de ultraizquierda italiano Cesare Battisti, condenado en su país por cuatro asesinatos. No obstante, estableció que la decisión final sobre el asunto recaerá sobre el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

El tribunal avaló la deportación por cinco votos contra cuatro, luego de que el presidente del cuerpo, Gilmar Mendes, desempató los pronunciamientos de los otros magistrados, al considerar que los crímenes de Battisti no fueron políticos, sino comunes.

Mendes sostuvo, al justificar su voto, que los delitos políticos muchas veces pierden el carácter ideológico por el grado de crueldad. «No veo cómo se podría atribuir, delante de las descripciones, el carácter de crimen político a los asesinatos», argumentó el titular del STF después de leer los registros de la Justicia italiana que ofrecen detalles sobre los casos imputados a Battisti.

Definición

Luego, la sesión en la corte continuó para definir si el fallo debía ser acatado por Lula o si éste podía, en caso de que así lo considere, negarse a que Battisti sea enviado a Italia. La mayoría de los magistrados se inclinó por esa última tesis, ya que entendió que el tratado de extradición entre Italia y Brasil le otorga al jefe de Estado un «poder discrecional» en esos asuntos.

Lula se reunió el lunes en Roma con el primer ministro Silvio Berlusconi, con quien dialogó sobre el caso, y luego manifestó a los periodistas que «si la sentencia de la Corte es determinante, no se discute, se cumple». Sin embargo, no aclaró qué medida tomaría en caso de que la decisión final recayera en sus manos.

El caso Battisti causó una crisis diplomática entre Brasilia y Roma, luego de que el Gobierno concedió al izquierdista el estatus de refugiado político, revocado luego por el STF.

Las autoridades del Gobierno italiano expresaron ayer su «satisfacción» por la medida. «Mi mente está con los familiares de las víctimas de Battisti que finalmente obtienen justicia», declaró el canciller Franco Frattini.

Brigadas Rojas

Battisti, de 55 años y detenido en una cárcel en Brasilia, fue miembro del grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), un brazo de las Brigadas Rojas, la banda armada más activa durante la ola de violencia política que sacudió a Italia hace cuatro décadas.

En 1993, el ex activista fue juzgado en ausencia por un tribunal italiano que lo halló culpable de los asesinatos de dos policías, un joyero y un carnicero como activista del PAC.

Agencias ANSA, Reuters y AFP

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