31 de marzo 2014 - 00:00

Brasil, a medio siglo del golpe que inauguró la violencia en la región

San Pablo - En vísperas de que se cumplan exactos 50 años del golpe militar que derrocó al presidente brasileño Joao Goulart, Brasil revive en medio de sendos debates lo que fue el comienzo de 21 años del régimen militar que inauguraría, a la postre, una serie de violentas dictaduras en Sudamérica.

La participación de civiles en el golpe ocurrido el 1 de abril de 1964, así como el discurso que lo calificaba como una defensa de la democracia, y no como su amenaza, son algunos de los puntos más discutidos en el marco de las conmemoraciones.

El historiador Daniel Aarao Reis, de 68 años, quien a los 24 integraba un movimiento que defendía la resistencia armada contra el régimen, explica al respecto: "El golpe se instaló con el discurso de defensa de la democracia, que estaría siendo amenazada por las reformas del Gobierno de Jango (como se le decía al presidente Goulart) y por el comunismo".

"Liderazgos de élite, eclesiásticos, empresariales y políticos se pusieron del lado de los militares. El golpe fue dado por un frente muy heterogéneo", indicó el historiador, quien por esa razón prefiere decir que se trató de una dictadura "cívico-militar", citado por el diario Folha de Sao Paulo. De hecho, el fin de semana pasado se realizó, con la escasa participación de unas 1.000 personas, una reedición de la Marcha de la Familia con Dios y por la Libertad, cuya versión original tuvo lugar el 19 de marzo de 1964, ocasión en que unas 500.000 personas marcharon contra el Gobierno de Goulart, en contra del "comunismo" y en apoyo a la intervención militar. Dicha marcha fue considerada por historiadores como el respaldo civil que de alguna forma legitimó el golpe.

También el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso durante el régimen, se unió a los debates. A través de un video, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) sostuvo que recordar la dictadura sirve para valorizar la democracia. "Siempre debemos recordar ese momento para apreciar el período democrático que Brasil vive hoy", expresó el exmandatario. "Solamente la democracia permite que un tornero mecánico haya podido llegar a la Presidencia de la República, que una excondenada por el régimen militar pueda haber llegado a presidenta", agregó, en referencia a la actual mandataria, Dilma Rousseff, quien fue presa política.

En San Pablo, comenzó ayer un evento denominado "Vigilia por la Libertad", que consiste en un maratón artístico vinculado al golpe, en el que se realiza una relectura de las manifestaciones culturales de la época. En ese marco están programadas mesas de debate, shows, entre otras manifestaciones artísticas, en la plaza Roosevelt.

Más allá de los debates del momento, un estudio divulgado por el diario O Estado de Sao Paulo reveló que para el 90% de los brasileños el golpe de 1964 "es historia". Eso porque de los casi 200 millones de habitantes del país, unos 160 millones nacieron después del 1 de abril del 1964, es decir, sólo uno de cada cinco brasileños de hoy vivía cuando cayó el Gobierno de Jango.

No obstante, para un grupo de brasileños es muy difícil, por no decir imposible, sentir que la dictadura es historia. Se trata de los familiares de los casi 150 desaparecidos durante el régimen, que todavía buscan saber el paradero de sus seres queridos. Los "persistentes", que suman unas pocas centenas de personas entre familiares, ex presos políticos, abogados, militantes por los derechos humanos, se dedican desde la década de 1970 a buscar, dentro y fuera de Brasil, "cualquier pista" sobre los desaparecidos, además de abogar para que se realicen investigaciones en el marco institucional.

En un intento por acelerar las investigaciones, la presidenta Rousseff creó la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), la cual tiene plazo hasta diciembre próximo para intentar no sólo dilucidar el destino de los desaparecidos políticos sino de además identificar a los responsables de torturas y asesinatos perpetrados durante el régimen, que se prolongó hasta marzo de 1985 y dejó un total de 362 muertos.

Otro aspecto que también volvió a salir a la luz en el marco de las conmemoraciones es el aval de EE.UU. a la instauración del régimen dictatorial, no sólo en Brasil, sino en todas las dictaduras que se sucedieron en países sudamericanos.

En tal sentido, O Estado de Sao Paulo citó un memorando archivado en EE.UU. que revela que el 1 de abril de 1964, el entonces presidente de ese país, Lyndon Johnson, reunió a miembros de su equipo diplomático, militar y de inteligencia para discutir los posibles medios para colaborar con los golpistas.

Agencia DPA

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