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Brasil: ola de reclamos por encima de inflación
«Todas las huelgas que ves nos están dando la fuerza para exigir más», declaró Edson Silva, un trabajador de la salud del pobre estado de Maranhao, quien está pidiendo un aumento de su salario mensual de 285 dólares.
Los empleados bancarios, de correos y los bomberos se cuentan entre los que se han sumado a las huelgas en las últimas semanas, con demandas de aumentos salariales de hasta un 12,8 por ciento. Las huelgas son un rito anual en Brasil, pero los líderes sindicales afirman que el número de medidas de fuerza es ahora el más alto en varios años.
El Banco Central advirtió el mes pasado que usar la inflación a 12 meses en las negociaciones salariales podría ser un riesgo para la estabilidad de precios en el país. La inflación de Brasil se aceleró a un 7,23 por ciento en los 12 meses hasta agosto, su máximo nivel en seis años.
El salario mínimo, que es usado para calcular el rango de sueldos estatales y beneficios, incluyendo jubilaciones, para alrededor de 19 millones de brasileños, aumentaría entre un 14 y un 15 por ciento en virtud de una fórmula acordada por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
«Con estas demandas salariales, más un aumento del 15 por ciento en el salario mínimo y un ajustado mercado laboral, no tengo dudas de que la inflación seguirá subiendo», afirmó Paulo Petrassi, socio de Leme Investimentos, con sede en Florianópolis.
El aumento de la inflación en la mayor economía de Latinoamérica fue una de las principales preocupaciones para la presidenta Dilma Rousseff en su primer año de Gobierno, y también para los brasileños.
En un intento por contener el alza de precios, Rousseff redujo el gasto, ordenó un tope en los aumentos salariales en bancos estatales y planea limitar los sueldos de altos funcionarios públicos, que según medios locales pueden superar los 32.000 dólares mensuales.
Sin embargo, algunos inversores han cuestionado el compromiso de las autoridades con el combate a la inflación después de que el Banco Central redujo sorpresivamente la tasa de interés en 50 puntos base, a un 12 por ciento, en agosto.
El Banco Central redujo el mes pasado su pronóstico de crecimiento para la economía de Brasil en medio punto porcentual, a un 3,5%, para este año, menos de la mitad de la cifra del 7,5% de 2010. Al mismo tiempo, elevó su estimación de inflación para 2011 a un 6,4%, cerca del techo del rango de meta, de un 6,5%.
Agencia Reuters


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