4 de junio 2012 - 00:00

Buen Jazz con instrumentos atípicos

Buen Jazz con instrumentos atípicos
«Solo ser», Fabián Tejada y Kamaruko -Viajero 332.

Hay dos covers de jazz que bastarían por sí solos para recomendar este atípico disco, tan original en concepto como riguroso en su ejecución. «Birdboy» es el formidable track que abre el disco, y que increíblemente toma el tema del trompetista Don Cherry y lo llena de ritmos coloridos y asombrosos vientos étnicos -empezando por el sikus- sin que pierda su esencia de groove funky. Luego, el tercer track, «Afro Blue», de Mongo Santamiria, aplica instrumentos típicamente argentinos como la quena o el bombo legüero, para darle matices sonoros distintos a un clásico del latin funk setentista, y tal vez sea aquí donde queda claro el concepto del virtuoso y, al mismo tiempo, antropólogo de los instrumentos de percusión Fabián Tejada. Vale decir que cuando más se estudia y se investiga sobre cualquier instrumento de pueblos originarios, más se percibe que es válido para hacer cualquier estilo de música. Este tercer disco del proyecto Kamaruko es inclasificable, pero sin lugar a dudas está mucho más cerca del jazz que del folklore, siempre unido a un tipo de investigación que no parte del esnobismo sino del rigor, y que por lo tanto es absolutamente rico en buena música sin muchas vueltas. Este es un gran trabajo práctico con cierto nivel de excentricidad a veces divertida en los coros con expresiones originarias -que en la fascinante voz de Miriam García se vuelve bastante extraterrena- y un virtuosismo notable tanto en las intervenciones de Francisco Díaz en instrumentos de viento andinos o en la interminable riqueza de las percusiones de Tejada.

Diego Curubeto

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