El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) dio a conocer ayer un análisis de las consecuencias que tuvo la sequía en el cultivo de girasol, principalmente en la zona de Balcarce, provincia de Buenos Aires, y algunas recomendaciones para los agricultores. Los principales puntos del informe fueron:
Por la sequía el girasol fue afectado en los períodos iniciales de implantación hasta floración. En las últimas semanas hubo una cierta recomposición, pero no llegó a ser suficiente.
Las plantas atravesaron un período vegetativo con escasas lluvias. En un principio esto no produce mayores efectos porque la demanda del cultivo es baja. Si embargo, cuando entró en el período vegetativo creció activamente y demandó más agua. En este momento faltó y el crecimiento de la planta se vio afectado.
Se generó un cultivo de menor desarrollo: menor altura, menor área foliar, y por lo tanto menor captura de radiación y se llegó a floración, en muchas situaciones, sin que el cultivo logre cerrar el surco.
Esto dependió de la fecha de siembra ya que no todas se afectaron de la misma manera, siendo las más tempranas y los cultivares de ciclo corto los lotes más perjudicados.
Posteriormente, la sequía fue más o menos pronunciada. En algunas zonas se produjeron algunos chaparrones que ayudaron a que el período de llenado se realizara en forma normal.
Según la elección del ciclo del cultivar, la fecha de siembra, el suelo del lote en que se sembró y la lluvia caída en esa zona, determinó la suerte del cultivo.
La elección de la semilla no tuvo influencia. Los distintos cultivares, cuando se exponen a condiciones climáticas pueden cambiar los comportamientos relativos. Ante estas condiciones las diferencias tienden a cero.
En ciclos más o menos similares, el rendimiento fue muy parecido. Sobre todo hablando de los ciclos cortos. Cuando se comparan los largos, puede notarse alguna diferencia. Estos cultivares fueron menos afectados por la sequía.
El productor lo primero que tiene que pensar es cómo manejar mejor el agua. Hay que partir de la base de lo que es un buen barbecho, un buen control de malezas, una buena acumulación de agua antes de la siembra. Esto es fundamental, porque uno se independiza mucho acumulando agua antes de la siembra. Esto también tiene que ver con la elección del lote.
En caso que el pronóstico sugiera que se atravesará un período de sequía importante, lo que se debería hacer es no ir a densidades de siembras muy altas, no sembrar a 52 centímetros, ya que el mayor desarrollo inicial de esta práctica hará que el cultivo mal utilice el agua en momentos en los cuales no la está necesitando, que es el período inicial.
Más vale almacenar. Usar lo menos posible al principio, pero tratando de llegar a floración con un buen desarrollo de planta que cubra lo más posible el suelo. Intentar que, alrededor de floración el suelo conserve la mayor cantidad de agua, para atravesar el período crítico. Después dependeremos de las lluvias que caigan durante la etapa de llenado de grano.
La fecha de siembra de girasol recomendada para la zona de Balcarce es a principio o mediados de octubre porque hay una mayor captación de radiación en los momentos críticos del cultivo, pero si en ese momento crítico, fines de diciembre, se tiene una alta probabilidad de falta de agua se recomendaría cambiar la fecha de siembra para no caer en el período crítico en el que se va ha tener déficit hídrico.
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