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Bulgaria, el país muletto de los griegos
El principal atractivo son los bajos precios en Bulgaria, que junto a Rumania es el país más pobre de la Unión Europea (UE), y cuya renta per cápita de alrededor de 8.000 euros está muy por debajo de la de Grecia, de unos 23.000 euros. Más de una cuarta parte del total de las casi 2.900 compañías griegas en Bulgaria se han registrado en los últimos meses, todos ellas en la parte sureña del país y casi siempre en Petrich, con 33.000 habitantes, según informaron fuentes de la Agencia Tributaria en Sofía. Añadieron que la tendencia a establecerse en esa ciudad, con un 7% de desocupación, va en aumento y eso se nota en las propias calles, ya que la mitad de los carteles de las peluquerías, clínicas dentales o supermercados están escritos en grafía cirílica y griega.
«Empezaron a venir hace dos o tres años, primero para crear talleres textiles. Actualmente son más de 50 talleres, aquí o en los pueblos de alrededor. Cada uno ofrece trabajo para al menos 50 habitantes locales que cosen ropa de marca para grandes compañías europeas», declaró Vasil Costenarov, propietario de una agencia inmobiliaria en el centro de la ciudad. Uno de los amigos con los que estaba conversando antes de dar esos detalles es un empresario griego que abrió una tienda de sábanas y cortinas de producción local, explica Costenarov, que ha aprendido griego para comunicarse con el creciente número de empresarios que viajan a la ciudad.
Los griegos, afirma, buscan alquileres de centros de producción de material de construcción, botellas de plástico, ventanas y puertas de diferente material, papel higiénico o elementos electrónicos. «Y también alquilan apartamentos para vivir con su familia. El alquiler es más que atractivo para ellos: unos 150 euros al mes por un piso amueblado», reveló Costenarov. En los últimos meses aseguró que se han mudado a la ciudad entre 200 y 300 jubilados griegos, cuyas pensiones rinden mucho más en Bulgaria, donde vivir con una jubilación de unos 500 o 600 euros permite un desahogo inimaginable.
Su pronóstico es que después de las elecciones legislativas que tendrán lugar el 17 de junio, los griegos se atreverán también a comprar inmuebles -y no sólo a alquilarlos- para asegurar sus ahorros ante la posibilidad de que Grecia pueda salir de la zona del euro. Y dio el ejemplo de otro amigo griego que ya ha comprado a través de su agencia un terreno ubicado al lado de la carretera en dirección a Sofía, y ha empezado a construir almacenes con la perspectiva de alquilarlos, posiblemente a sus compatriotas.
Además de trasladar su negocio aquí, Costenarov afirmó que los empresarios se llevan también consigo considerables sumas en metálico que prefieren depositar en bancos que operan en Bulgaria. Costenarov explicó que el gran atractivo para los griegos es el bajo nivel impositivo y los salarios muy bajos en comparación con Grecia. En Petrisch, un sueldo mensual promedio se sitúa entre los 200 y los 400 euros. «Acá sabés que debes pagar un 10% sobre tus ganancias y esta cifra no se cambia cada mes. Y en Grecia te dicen todo el tiempo: nuevos impuestos y nuevos impuestos. Grecia se va a pique y nunca volveré a desarrollar mi negocio allá», confirmó Haris Diamantoudis, un griego que abrió recientemente una pastelería en la ciudad.
Pero Petrich ofrece además otras soluciones para los griegos: los locales ya están acostumbrados a recibir autobuses de habitantes del país vecino que llegan de compras y se van con bolsas y bolsas de alimentos y ropa.
Agencia EFE

