Inversores y analistas celebraron el posible acuerdo, argumentando que tendría muchos beneficios para ambas empresas. Las acciones de Tim Hortons llegaron a subir un 20% a u$s 75,23 en la Bolsa de Nueva York, mientras que los papeles de Burger King, cuya mayor parte es propiedad de la firma de inversión 3G Capital, treparon por encima del 19%, a u$s 32,42.
La mudanza se convirtió en un asunto de Estado. "El presidente Barack Obama, hablando de manera general, no cree que el que una compañía simplemente cambie su sede fiscal, rellenando unos pocos formularios para evitar pagar su parte correspondiente de impuestos, sea una política buena", afirmó Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca. Aseguró que este tipo de acciones "ciertamente no son justas para las millones de familias de clase media en este país que no tienen esa opción".
Obama ha criticado estas acciones de reubicación fiscal de las grandes corporaciones y ha instado al Congreso a reformar el sistema fiscal para atraer a empresas como Apple o Hewlett-Packard, que han instalado parte de sus operaciones en países fiscalmente más favorables como Irlanda.
De confirmarse el acuerdo, las dos empresas crearían la tercera compañía de comida rápida del mundo, con ventas de u$s 22.000 millones y 18.000 establecimientos en 100 países.
| Agencias Reuters y Efe |


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