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Burman une por primera vez a Graciela Borges y Gasalla
Graciela Borges y Antonio Gasalla en la conferencia de prensa en la que adelantaron pormenores de la comedia de Daniel Burman que los reunirá por primera vez en el cine, y donde harán de hermanos.
Graciela Borges: Después de «Las manos» me llegaron algunos guiones, pero le decía a Antonio, «¿Sabés que no tengo muchas ganas de filmar?». Y al mismo tiempo, lo de siempre, «¡Qué ganas de hacer algo juntos!» Varias veces hubo proyectos que después no se concretaron.
Antonio Gasalla: Hace mucho, una productora española quería que yo dirigiera una versión de «La dama de las camelias» con Graciela. Empecé a prepararla, pero de pronto la productora se volvió a España. Después hubo cosas colgadas en el aire, como la historia de un productor de espectáculos que justo antes del estreno se le muere la actriz y él igual quiere hacer la función con la actriz muerta. La tengo escrita. Apenas se enteró, Graciela dijo «¡La hago yo, la hago yo!», ella es así.
G.B.: Yo a Daniel Burman, cada vez que estrenaba una película le reprochaba «Otra vez con otra actriz», a ver si me ofrecía algo. Y él: «¿Qué querés? ¿Que te ofrezca cualquier cosa?». Hasta que un día estábamos reunidos en la Academia de Cine, ambos tenemos cargos directivos, y me pregunta «¿Qué tenés que hacer en noviembre?». Creí que iba a mandarme a algún lado, representando a la Academia, y me dice «¿Querés filmar conmigo? ¿Sabés en quién más pensé?» Yo no podía estar más feliz. «¿Y él querrá?» Cómo no va a querer, el cine argentino le debe algo así. Cuando accedió casi me caigo de traste. Empezamos a ensayar enseguida. Él pone la casa, y no sabés los sándwiches que trae, no me dice de dónde.
A.G.: Nunca ensayé tanto para una película. En las otras («Un viaje de locos», «La tregua», «Esperando la carroza», «Arregui, la noticia del día») poníamos en claro algunas cosas con los directores, y ya estaba. Pero aquí ensayamos mucho, y respetando siempre lo que está escrito, porque si dejás que los actores cambien el texto, te escriben hasta la Biblia de nuevo. Hemos sido sensatos.
Daniel Burman: El libro de Sergio (hermano de mi socio, Diego Dubcovsky), tiene personajes extraordinarios: un orfebre que siempre estuvo sometido por la madre, y una hermana invasora. Fantaseamos enseguida con esta dupla, y ellos tuvieron la cortesía de ingresar al proyecto. Es un sueño reunirlos.
A.G.: Hay humor, sentimientos, crispaciones. Ella habla y habla, es arrebatada, yo soy medio monosilábico. Puede que el personaje tenga algo de mi carácter. Metido para adentro, paciente, como orfebre que es se fue modelando un poco a sí mismo, pero no puede modelar la situación. Hay una diferencia: la vida no fue generosa con él, en cambio yo estoy muy agradecido a la vida. Bueno, uno también ayuda para que las cosas le salgan bien.
G.B.: La hermana que compongo es mezquina, amorosa, me da ternura, risa, desconsuelo, es un personaje extraño, algo como aquella señorita que hice en «El dependiente», una criatura patética. Tengo que quererla mucho, porque al principio no es querible. Voy a verla como si fuera buena, y hacerla como si fuera mala. Quizá tenga algo mío. El primer día ensayé pésimo, no estaba teniendo esa música interna que yo debo encontrar. Antonio me ayudó mucho, me orientó. Voy bien, porque trabajo con su energía, uno siempre trabaja con la energía del otro, se la va chupando.
A.G.: Hace dos meses que nos estamos chupando.
G.B.: Si, ahora vamos a chuparlo al director. Es una película de director, se lo digo siempre.
D.B.: Será, pero por las dudas, me conseguí estos dos grandes actores. Además también están Elena Lucena (95 años y más de 90 películas), Osmar Núñez, Rita Cortese, y varios actores uruguayos, porque rodamos en Carmelo, a dos horas de lancha del Tigre. Ahí vamos a instalarnos desde el lunes.
G.B.: Recomiendo la novelita de Sergio Dubcovsky, es una cosa formidable, me recuerda a Salinger. Y estoy tan contenta, nuestro cine le debía a Antonio ese personaje del hermano. Y creo que él mismo no tiene conciencia de lo elevado que es su arte, una mara
A.G.: No sé, espero estar a la altura de las circunstancias. Los personajes son interesantes, ven las cosas de distinta manera, se quieren, están unidos, a veces no se quieren tanto, no están tan unidos. Siempre es así. Uno tiene un vínculo intenso con su familia, un día sigue su camino, la familia va a un cajón de recuerdos, los hermanos nunca se terminan de conocer, cada uno crece para su lado, y si se reencuentran les cuesta verse del todo. Hasta que la vida, que es más sabia, los lleva por el buen camino. Los de esta historia terminan entendiéndose, por lo menos un poquito. Supongo que es la última película que hago, porque filmo muy espaciado. En todo caso, trabajar con Graciela Borges para mí significa trabajar con El Cine Argentino. Sólo puedo agra
P.S.


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