7 de enero 2009 - 00:00

Busca ahora Macri reconciliación con sus votantes

Mauricio Macri ayer en una recorrida por el porteño Hospital Pirovano donde el Gobierno de la Ciudad comenzó a remodelar algunos sectores de ese centro asistencial.
Mauricio Macri ayer en una recorrida por el porteño Hospital Pirovano donde el Gobierno de la Ciudad comenzó a remodelar algunos sectores de ese centro asistencial.
Mauricio Macri se entrega por estas horas a un verano de recuperación con su electorado. Le anunció ayer al gremio de municipales que ya tiene listo el proyecto de ley para desregular la obra social, una noticia resistida por la cúpula sindical, pero que cree le aportará al Gobierno porteño la simpatía de un sector con el que renegó durante su primer año, el docente, desde donde fueron siempre más fuertes los reclamos por pasarse a otras prestadoras del sector. Como esa, habrá otras medidas con las que Macri busca la reconciliación con aquellos votantes molestos por la suba de impuestos, el aumento del peaje o la proliferación de los parquímetros, en el año electoral.
A pesar de la contradicción que importa la iniciativa al proyecto de la CGT que pretende evitar el éxodo de aportes con la libre opción, tendrá igualmente Macri los votos para esa ley. Es que el propio kirchnerismo porteño avaló ayer el proyecto que llegará al recinto posiblemente en marzo, justo cuando concluya la intervención de la ObSBA (obra social de los empleados porteños) para coronar el fin de esa batalla de bautismo que enfrentó el jefe de Gobierno no bien asumió el cargo.
El titular del bloque kirchnerista en la Legislatura de la Ciudad, Diego Kravetz, aseguró que su bancada acompañará el proyecto que permite la libre opción a los empleados municipales y hasta aventuró que la propuesta podría sancionarse durante febrero, una vez que se retomen las sesiones extraordinarias.
«Nosotros estamos a favor de la desregulación de las obras sociales. Macri intervino la obra social, aunque no hubo una sola denuncia de las irregularidades», sostuvo el legislador kirchnerista para anticipar el voto de la bancada y consideró que la medida del Gobierno porteño es como «volver la obra social a los trabajadores», lo que «en principio parece bastante razonable».
Tal como fue formulado el proyecto de ley, la posibilidad de optar para los trabajadores de la Ciudad por otra prestadora estará sujeta a un convenio entre las obras sociales y no le afectarán, creen, las medidas nacionales en ese sentido, porque eluden el sistema nacional de salud.
Es decir, mientras Hugo Moyano pide que se frene la libre opción para proteger las cajas sindicales, Macri concede a los afiliados que han reclamado en la Ciudad por un mejor servicio la posibilidad de dejar de aportar a la obra social gremial. Sabe que el servicio viene siendo subsidiado de distintas maneras por las administraciones comunales y que la libre opción tal vez lo libere de tener que asistir con fondos del Presupuesto a esas dependencias. Pero, por ahora, el jefe de Gobierno no quiere apartarse de la pretemporada electoral y continuará con anuncios y cortes de cinta lo que quede de enero, para definir el mes que viene si le conviene o no separar las elecciones locales de las nacionales de octubre próximo.
Ayer también le dedicó una foto a otro sector que le trajo inconvenientes el año que pasó, como el de salud, y recorrió obras en el Hospital Pirovano. Hoy producirá otra estampa al inaugurar una remodelación de la plaza Miserere, del barrio porteño de Balvanera, más conocido como Once. Mientras tanto, buscará también la manera de reconciliarse con los vecinos del barrio que más lo ha votado, Recoleta, que vienen haciendo piquetes para reclamar la quita del estacionamiento medido en esas calles vip de la Capital Federal.

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