30 de diciembre 2014 - 00:11

Butaca gobernador: del factor MI a los shows de respaldos K

• LA DISPUTA EN EL PERONISMO OFICIAL POR UN CASILLERO VACANTE Y CRUZADO POR INTRIGAS Y TENSIONES

Diego Bossio, Juan Patricio Mussi, Gabriel Mariotto y Martín Insaurralde
Diego Bossio, Juan Patricio Mussi, Gabriel Mariotto y Martín Insaurralde
 Es, a simple vista, más accesible que la Presidente. No sólo porque algún peronismo ganó en la provincia desde casi todas las elecciones de las últimas tres décadas -salvo 83, 85 y 2009-, sino porque al no tener balotaje, se gana por un voto sin el riesgo de la polarización, que incide, en cambio, en la disputa por la presidencia.

Sin embargo, en parte porque la centralidad de la elección de 2015 gira en torno al futuro presidente -allí, se supone, radica la clave de la continuidad o del cambio-, no asoman, todavía, candidatos que se recorten como favoritos. No es algo que ocurra sólo en el oficialismo: tampoco la oposición, en sus diversas variantes, pudo instalar a un jugador con potencia.

El dato atípico es, en todo, que la figura más conocida y que aparecía con mejores indicadores en el maratón por la gobernación, Martín Insaurralde, ahora está, además de con números en baja, en una situación política confusa, entre su antigua pertenencia K -adonde, parece, no podría volver- y su futura incorporación al massismo, que anunció y postergó varias veces.

El otro dato curioso es que el otro actor que registra buenos indicadores, Florencio Randazzo, no pierde oportunidad en negar cualquier posibilidad de bajar a la provincia como candidato a gobernador. En ese contexto, el resto de los candidatos del oficialismo se entregó a un juego de posicionamientos en el que los más inquietos parecen ser Diego Bossio, que todavía no lanzó oficialmente su campaña, y Juan Patricio Mussi, quien en octubre pasado empezó a aparecer en gigantografías.

El otro anotado del peronismo, Fernando Espinoza, montó varias rondas como jefe del PJ bonaerense y en estas semanas se aventuró a instalar su postulación bajo el concepto "FE", previsible sigla de su nombre y apellido. El club de anotados se extiende y ramifica con otros nombres: de Santiago Montoya a Carlos Castagnetto, donde también aparece Gabriel Mariotto o se mencionó, aunque el propio funcionario lo desmintió, al secretario de Seguridad, Sergio Berni.

Terceros

Entre los candidatos K, además de las campañas de instalación, empezó otro juego: el de hacer participar a terceros que expresan su preferencia o simpatía por uno de los candidatos. Por esa vía, Bossio sumó el respaldo de SMATA cuando el diputado Oscar Romero dijo que quería al titular de la ANSES como postulante. Lo mismo hizo Edgardo Depetri, diputado ultra-K, y en esa línea se expresaron varios intendentes del interior de la provincia, mientras alcaldes del conurbano como Julio Pereyra, de un modo menos jugado, también dieron señales sobre el funcionario que aparece en las encuestas del oficialismo como el mejor posicionado.

Mussi, en tanto, muestra el respaldo de los jefes comunales que armaron el grupo Los Oktubres, aunque su actividad fue menguando, y en particular la del ministro Julio De Vido, que es una especie de mecenas y promotor de su candidatura a la gobernación.

Mussi tiene, además, un tironeo territorial con Espinoza, que se escuda en ser el intendente de La Matanza, el distrito más poblado del país. En Berazategui dicen que sumando ese territorio más la influencia que ejerce en Varela y en Quilmes, Mussi tiene "su Matanza" donde cuenta con la misma cantidad de votantes -torean cerca de Mussi-, pero mejor imagen e intención de voto que Espinoza.

Entre los anotados asoma un fantasma y es la hipotética "bajada" de Randazzo, por pedido de Cristina de Kirchner, lo cual podría tronchar las expectativas de todos los K, no sólo porque el ministro es quien mejor mide, sino porque, en la variable de un pedido presidencial para que se baje de la carrera nacional, su presencia en la provincia sería con una bendición que dejaría fuera de línea a los demás postulantes.

La opción de unas PASO movidas y reales, que se evalúa a nivel nacional, en la provincia se vuelve más factible en caso de que no haya un bendecido explícito de Olivos para disputar la sucesión de Scioli en 2015.

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