20 de octubre 2014 - 00:00

Cada vez más firme

El abrazo de Lionel Vangioni, Rodrigo Mora y Ariel Rojas festejando el primer gol de un River que le ganó 3 a 0 a Belgrano y sigue muy firme en la punta.
El abrazo de Lionel Vangioni, Rodrigo Mora y Ariel Rojas festejando el primer gol de un River que le ganó 3 a 0 a Belgrano y sigue muy firme en la punta.
 Era una prueba de fuego para River, porque venía de un partido intenso en Paraguay el jueves, con cortes de luz incluidos y porque Marcelo Gallardo había optado por empezar a rotar el plantel, para darles descanso a algunos.

Era una prueba de fuego y la pasó con facilidad, sin pesarle el cansancio y mostrando que es un equipo maduro, que sabe cómo plantear cada partido.

Belgrano fue al Monumental con muchas precauciones, con un equipo con dos líneas de cuatro más dedicadas a defender que a atacar y con el "Picante" Pereyra como único delantero, ayudado por Lucas Zelarayán como una especie de enganche o media punta.

River supo presionar y manejar la pelota, con un Guido Rodríguez que demostró que tiene condiciones parecidas a las de Kranevitter y sólo le falta experiencia y con Carlos Sánchez por derecha y Ariel Rojas por izquierda, en la doble función de defender y atacar.

River había llegado un par de veces con peligro cuando llegó el gol de Leonel Vangioni, tras un gran pase de Ariel Rojas y después dominó todas las situaciones del partido, salvo en 10 minutos del segundo tiempo, cuando Belgrano se adelantó y complicó la tarea del mediocampo, haciendo lucir a Barovero en dos remates.

Esto terminó con el primer gol de Teo Gutiérrez, que anticipó a Lemma y conectó un remate violento que no le dio chances a Olave, luego de un buen desborde de Carlos Sánchez.

El colombiano terminaría de redondear el resultado, tras otro desborde de Sánchez para poner la diferencia exacta entre un equipo y el otro.

River le lleva 4 puntos a Lanús, 5 a Independiente y 6 a Racing, no parece mucho porque todavía hay 21 puntos en juego, pero en lo futbolístico está mucho más lejos de sus perseguidores y parece que ninguno lo puede alcanzar.

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