El Senado comenzó a realizar licitaciones en los últimos meses -tras años de contrataciones directas- y bajó el gasto en algunas áreas, aunque aún quedan muchos agujeros para investigar en el Congreso. Un ahorro que logró en el área de salud, pero tuvo que sortear dos impugnaciones de la empresa que otorgó durante mucho tiempo ese servicio.
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"Para una empresa que tuvo durante años la designación de servicios de consultorios -donde, por ejemplo, se realizan los exámanes preocupacionales- tuvimos que desembolsar cerca de nueve millones de pesos. Para la licitación que hicimos, la misma prestadora se presentó y ofertó $4,5 millones, pero le ganó otra que ofreció $4,4 millones por las mismas tareas", señalaron desde el Senado a Ámbito Financiero en noviembre pasado.
Sin embargo, la empresa presentó dos impugnaciones para mantenerse en carrera y no perder el negocio. El Senado logró sortear esas trabas y avanzará con la contratación de la prestadora que ganó en la licitación.
Desde el Senado contaron a este diario -en noviembre pasado- que la primera licitación pública que realizó la actual administración estuvo relacionada con la actualización de pagos por tinta para impresoras. En esa línea, relataron: "Había una empresa que se quedaba siempre con los toners que necesitábamos. Sólo en ese capítulo se venían gastando seis millones de pesos por año. La licitación la ganaron quienes ofrecieron $5,8 millones, pero por todo el servicio de alquiler de impresión, no sólo la tinta".
En el último trimestre de 2017 también entró en vigencia un convenio administrativo con YPF para evitar los pagos en efectivo. Desde el Senado reconocieron que "los tickets de nafta que nos traían eran muy llamativos e incluso se empezaron a juntar los de cada unidad para ver el consumo mensual de cada máquina, con el resultado de autos que chupaban más gasolina que un avión".
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