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Calderón inicia su año final en un pesado clima de crisis
Felipe Calderón
Analistas políticos coincidieron que los primeros cinco años de Calderón estuvieron marcados por un magro crecimiento de la actividad económica y del empleo.
Cifras oficiales demuestran que en el lustro de gestión que lleva Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN, conservador), el Producto Bruto Interno (PBI) promedió una tasa de 1,59% y se generaron en promedio 300.000 empleos al año.
El Gobierno de Calderón «ha tenido un pobre crecimiento, acompañado de una baja creación de empleos», sostuvo el profesor Raymundo Tenorio, del Tecnológico de Monterrey.
Para Tenorio fue «mediocre» la inversión extranjera en el período, con un promedio de ingreso al país de 20.000 millones de dólares.
México fue castigado por la crisis económica y financiera entre 2008 y 2009, y se convirtió en la economía más golpeada de América Latina con una caída del 6,1% anual.
El director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, José Luis de la Cruz, indicó que la tasa de desocupación promedio del Gobierno de Calderón es del 4,7% de la Población Económicamente Activa, de 46 millones de mexicanos.
Organizaciones sociales y sindicales reprobaron la gestión de Felipe Calderón y argumentaron el incremento «de la violencia» y muerte de «miles de ciudadanos inocentes», así como un desplome de las condiciones de vida de los mexicanos.
Benito Bahena, dirigente de la Alianza de Tranviarios, aliado al opositor de izquierda Partido de la Revolución Democrática (PRD), consideró que el Luto Nacional no comenzó con los recientes asesinatos de 52 personas en un casino de Monterrey, «sino con la llegada de los gobiernos del PAN a la Presidencia» de México.
El Movimiento de Unidad Social por un Gobierno del Pueblo (opositor de izquierda) cuestionó la política de seguridad y consideró que la militarización de México «no ha resuelto de fondo el problema de la violencia» y por el contrario «se desató una oleada de violaciones de los derechos humanos».
Desde diciembre de 2006, Calderón ordenó un combate militar al narcotráfico, cuyas bandas están también enfrentadas entre sí por el dominio del negocio ilícito, que provocó al menos 50.500 asesinatos según recuentos de prensa.
«Los muertos hablan» de la estrategia militar de Calderón, que ha provocado «una fractura» en la sociedad que tiene «miedo por la pérdida de control en la seguridad pública», acusó Helena Varela, de la Universidad Iberoamericana.
La delincuencia «ha crecido al amparo del poder e impunidad», sostienen dirigentes políticos de oposición que reconocieron a la corrupción como uno de los principales problemas de México, un país donde 60 millones de habitantes sufren pobreza y el 46,1% de los mexicanos -49,9 millones- padece de escasez de alimentos, según cifras oficiales.
La situación «no cambiará» en lo que resta del mandato, asestó el analista José Antonio Crespo, que recordó que al asumir su cargo, Calderón prometió ser «el presidente del empleo».
México requiere de al menos la creación de 1,2 millón de puestos de trabajo anuales y este año sólo se abrirán 600.000 puestos, de acuerdo con informes oficiales.
El electorado de México, de unos 70 millones de ciudadanos, se prepara para elegir el año entrante al sucesor de Calderón para el sexenio 2012-2018. El candidato oficialista más afín al actual mandatario es su amigo Ernesto Cordero, ministro de Hacienda.
Cordero cobró notoriedad semanas atrás al declarar que las familias mexicanas (de cinco integrantes promedio) podían pagar educación, hipoteca y comida con 6 mil pesos (500 dólares) al mes, lo que provocó ácidas críticas generales.
Calderón comenzará su último año aceptando que es uno de los mandatarios «más criticados», aunque ha deslizado que respeta la libertad de expresión «incluso en sus excesos, que los ha habido».
Agencia ANSA


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