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California se queda sin foie-gras
La ley se remonta a 2004, cuando Arnold Schwarzenegger era gobernador de California. Pero luego, entre apelaciones, recursos y peticiones varias pasaron ocho años. Sin embargo, ahora la medida es oficial, aunque no por eso más aceptada: desde julio de 2012 el hígado de oca será borrado de los menús.
Y mientras cantan victoria los defensores de los animales, desde hace años en pie de guerra contra la alimentación forzada de patos y ocas para producir el foie-gras, se sublevan los restoranes y amantes de la especialidad francesa.
Ludo Lefebvre, chef de un famoso restorán de Los Angeles -no por casualidad llamado «Animal»- organizó dos veladas temáticas totalmente dedicadas al alimento prohibido, protagonista también del postre: un helado con piezas de bizcocho al chocolate y chantillí de foie-gras.
«Hoy es el hígado de oca, mañana podrían ser el pollo o los bistecs», dijo Lefebvre al New York Times, como si fuera una cuestión de discriminación. «Los animalistas quisieran que seamos todos vegetarianos, pero la gente debe poder comer lo que quiere».
Y mientras los clientes tomaron el restorán prácticamente por asalto, los miembros de la Animal Protection League intentaban arruinar la fiesta protestando afuera del local con carteles y megáfonos. Para el abogado Tom Feher la culpa es de la desinformación: según él «estos animales no son maltratados».
Coincidente
De la misma opinión se dijo una profesora de Ciencias Alimentarias en la New York University: «Están prohibiendo sin motivo un alimento que la gente come desde hace generaciones», dijo Marion Nestle, considerando demasiado dura la medida californiana. Sin embargo, la ley que entrará en vigencia el próximo verano boreal no es la primera en su tipo en Estados Unidos.
También en Chicago, en 2006, se aprobó una medida contra el foie-gras, pero la decisión provocó una suerte de retorno al prohibicionismo, ya que los dueños de los restoranes seguían sirviendo la comida a escondidas. Un libro del periodista del Chicago Tribune Mark Caro, llamado «La guerra del foie-gras», retrató la situación en ese momento. Hasta que los defensores de los animales perdieron la batalla y la especialidad francesa volvió a los menús y los negocios de gastronomía.
Mientras tanto, Lefebvre está estudiando cómo sortear la prohibición: «Tal vez cambiaré el nombre en el menú», dijo. «Lo llamaré hígado de pato o paté, pero encontraré un camino, la gente adora el foie-gras».
Agencia ANSA


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