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Callejón: poco para prometer y escasean fondos
La carrera es ajustada y eso se nota en el tono cada vez más agresivo y desesperado de Obama para recaudar fondos.
En la actualidad, al presidente le va bien por la victoria que consiguió recientemente en la Corte Suprema sobre los conservadores en el tema de la reforma sanitaria. A renglón seguido, desde la campaña demócrata se envió un mail optimista a los seguidores del mandatario con el asunto: «Lets win the damn election» («¡Vamos a ganar las malditas elecciones!»).
Sin embargo, a principios de junio, un mail de la campaña electoral a los seguidores llevaba el asunto «Nos han dado» y contenía un llamamiento urgente para conseguir tres millones de dólares en donaciones, alegando que la campaña de Romney había batido a la de Obama en mayo al contar con 76 millones de dólares, frente a los 60 de los demócratas.
Prácticamente no pasa un día sin que a los seguidores de Obama se les pida dinero. La semana pasada, Julianna Smoot, la vicejefa de campaña de Obama, escribió a los seguidores que si Mitt Romney gasta más, «hay muchas posibilidades de perder» las elecciones.
La victoria de Obama en 2008 frente al contrincante republicano John McCain se vio impulsada por la movilización en internet de pequeños donantes, que ayudaron al emergente senador de Illinois a situarse sobre su rival conservador.
La campaña este año parece estar dominada por los llamados «super PACs» (comités de acción política conformados para recaudar fondos), que pueden reunir dinero sin límites para una causa política. El super PAC que apoya a Romey va por delante del que apoya a Obama (61,5 millones de dólares/14,6 millones de dólares).
Horas después de que la Corte Sumprema respaldase la ley de asistencia sanitaria propuesta por Obama, la campaña oficial de Romney recaudó un millón de dólares, según la prensa. Desde la oficina de campaña de Obama no se han querido pronunciar sobre si hubo un repunte en las donaciones tras la decisión judicial.
En un panorama económico difícil, Obama tiene mucho en común con los presidentes que no repitieron mandato, como fue el caso de Jimmy Carter y George Bush; y menos con el caso de Ronald Reagan, quien se benefició de un giro rápido en un entorno económico adverso para conquistar por segunda vez la Casa Blanca en 1984.
Casi el 20% del electorado no conoce a Romney. A estos votantes hay que hacerles conocer al exgobernador y empresario de 65 años antes de que voten por él. Romney recibirá un importante impulso cuando sea formalmente designado candidato republicano en agosto, durante la convención republicana en Tampa Bay, Florida.
La campaña de Romney ha conseguido recaudar millones para gastarlos en anuncios, especialmente en los nueve estados donde la batalla será más feroz: Colorado, Iowa, Florida, Carolina del Norte, Ohio, Nevada, Pennsylvania, Virginia y New Hampshire.
¿Y qué es lo que al final decidirá la batalla? Si es por los resultados económicos, Obama no tiene buenas perspectivas con el desempleo estancado en el 8,2%.
Sin embargo, si lo que prima es el factor de la «empatía», entonces el entorno privilegiado de Romney, su larga carrera como ejecutivo y su fortuna, estimada en unos 250 millones de dólares, podría jugarle en contra.
Su rígida personalidad y su pertenencia a la iglesia de los mormones lo distancia todavía más del hombre corriente. Las encuestas muestran que Obama está considerado una figura que resulta más afable a los votantes.
Agencia DPA


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