22 de marzo 2019 - 00:00

San Miguel: trina sociedad entre el PJ y Cambiemos

Joaquín de la Torre
Joaquín de la Torre

En el ajedrez, no hay mejor defensa que el enroque. Es la única jugada que permite mover dos piezas a la vez y así, de ser necesario, cubrir al rey y evitar un jaque. En San Miguel, el tablero político ya está en movimiento y no está fácil para ninguno. El gran problema es que nadie termina de entender quién juega con las blancas y quién con las negras.

Luego de llegar al poder de la mano de Néstor Kirchner en 2007, Joaquín de la Torre fue reelecto en 2011 con Cristina de Kirchner como referente para luego pasarse al massismo y alcanzar su tercer mandato en 2015 como parte del massismo. Pero el cambio de casilleros no se detuvo ahí. En 2016, aceptó la invitación de la gobernadora María Eugenia Vidal y se convirtió en su ministro de Producción para más tarde convertirse en ministro de Gobierno y consolidar una alianza insospechada en el mundo del HCD del conurbano: PJ-Cambiemos.

Desde entonces, las riendas del municipio corren por cuenta de Jaime Méndez, exjugador de rugby de Regatas de Bella Vista (donde fue dirigido técnicamente por de la Torre). El problema, ahora, radica en quién irá por el sillón en 2019. Producto de la baja del macrismo en las encuestas, Méndez no mediría lo mismo que de la Torre y el intendente en uso de licencia estaría programando su regreso. Pero las ambiciones del actual jefe municipal son las mismas. ¿Conflicto en puerta?

Pese a que se trate de una cuestión declamativa, ya son varios los peronistas más tradicionales que se muestran incómodos ante la sociedad con Cambiemos. Más si se tiene en cuenta que, desde su escisión del desaparecido General Sarmiento, las elecciones para jefes municipales siempre fueron ganadas por un peronista. La esperanza de Méndez está en que De la Torre tenga que salir a jugar a nivel provincial. Para colmo, los probables candidatos de Unidad Ciudadana, Franco La Porta (excandidato local alguna vez aliado del propio de la Torre y hombre cercano al intendente de Merlo, Gustavo Menéndez) y Bruno Bascheti (electo primer concejal en 2017, de esencia kirchnerista), vienen creciendo en los últimos años. Ambos quieren ir por la intendencia y dejan claro que las conversaciones entre ellos existen.

Para todos, hay un universo común: la situación actual de un municipio en conflicto por varios frentes. Hoy, San Miguel recibe 18.500 toneladas diarias de basura provenientes de la Capital Federal y de 18 municipios. Un movimiento que provoca un deterioro ambiental importante en materia de contaminación de aire y de tierra y que, además, según estudios locales, provocará en los próximos diez años que las propiedades bajen su valor de manera considerable. “CEAMSE firmó un acuerdo con San Miguel por 300 millones de pesos de manera anual en concepto de convenio ambiental. Es una forma legal de que el municipio reciba una determinada cantidad de plata para no denunciar la contaminación que provoca”, sostiene un integrante de la oposición local.

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