21 de septiembre 2016 - 00:21

Cambio de estilo para los reclamos regionales

Mauricio Macri apuntó, en 15 minutos, a ratificar el alineamiento con la agenda internacional. Marcó diferencias con tono diplomático.

Beso. Previo a sentarse ante la Asamblea, Mauricio Macri besó a Juliana, que lo escuchó desde la banca.
Beso. Previo a sentarse ante la Asamblea, Mauricio Macri besó a Juliana, que lo escuchó desde la banca.
Nueva York (enviado especial)- Mauricio Macri inauguró ayer para su administración un estilo de mensaje ante la Asamblea de la ONU estructurado de una manera diametralmente opuesta a lo que habían sido los discursos que pronunciaron los presidentes argentinos en los últimos años, especialmente los de Cristina de Kirchner.

El mensaje de Macri estuvo orientado a ratificar el alineamiento del país con la agenda internacional, siguiendo así la estrategia que su Gobierno viene dando como señal de apertura al mundo.

Fue un mensaje que duró exactamente lo que los diplomáticos argentinos habían adelantado 48 horas antes cuando se empezaron a conocer los primeros lineamientos de su discurso: 15 minutos y 20 segundos. La preparación de final había comenzado bien temprano cuando Macri salió de su hotel de The Mark hacia Naciones Unidas acompañado de toda la delegación argentina y de su esposa Juliana Awada.

Poco antes de hablar (tras el emir de Qatar), Macri se levantó del sitio de Argentina donde lo acompañaban Marcos Peña, Iván Pavlosky, Alfonso Prat Gay y el resto de la delegación argentina, le dio un beso a su esposa Juliana, que se quedó en una de esas bancas para escucharlo, y se sumergió así por primera vez en su vida en ese rito que debe cumplir cada presidente una vez al año al dar su mensaje ante un recinto que raramente está poblado ya que esos discursos ante la comunidad nacional están hechos más para ser transmitido por televisión que para la poca audiencia que normalmente se queda en la sala de sesiones de la ONU

Casi de memoria, abonó de esa manera la idea de su Gobierno de avanzar en acuerdos con otros grupos más allá del Mercosur, puntualmente en este caso la Alianza del Pacífico de la que Macri ya participó en Puerto Varas, Chile, como observador. Macri anunció en su mensaje ante el recinto que ratificará el acuerdo de París, y pidió que sea puesto en marcha cuanto antes. Esa será casi su última actividad en Nueva York mañana, cuando muy temprano vuelva al edificio de Naciones Unidas para firmar el acuerdo internacional sobre limitación de emisiones y medioambiente. También avanzó Macri sobre la ratificación de una agenda internacional para la Argentina cuando confirmó que: "Vamos a ampliar la recepción de refugiados privilegiando a las familias con niños".

Macri comenzó definiendo en lenguaje diplomático (delator de las manos que habían pasado por esa pieza oratoria), un alineamiento con la agenda 20-30 de la ONU. Recordó el orgullo de pertenecer a un país que contribuyó a elaborar el marco legal internacional actual, en este punto se detuvo para mencionar el aporte de Argentina en materia de derechos humanos y desarrollo sustentable.

Después, premeditadamente hizo escala en algunas promesas de campaña como señal hacia adentro de la política argentina: ratificó el compromiso de pobreza cero, que repitió en cada una de las presentaciones aquí en Nueva York, marcó como segundo objetivo derrotar al narcotráfico, pidiéndole a la comunidad internacional que en este caso se atendiera tanto el problema de la oferta, países pobres, como el de la demanda, países ricos. Terminó esa enumeración marcando como un tercer objetivo la defensa de la unidad de los argentinos.

En estos términos el discurso aparecía puntillosamente elaborado por la rama diplomática del Gobierno. También se mantuvo en esa línea cuando aseguró que quiere trabajar con todos los vecinos de la región y pidió garantizar para el futuro un ancho territorio de libertad y progreso para Sudamérica del Atlántico al Pacífico.

Para completar el bordado de tono diplomático que el Presidente le quiso dar a todo su mensaje, llegó finalmente el turno de hablar de las controversias internacionales a las que Argentina tiene a Malvinas en el centro de la escena. Defendió así el diálogo y la solución pacífica de controversias como piedra basal de las negociaciones internacionales. Un primer tono suave para luego profundizar con un poco más de dureza al reclamar que se cumpla las resoluciones internacionales sobre el tema Malvinas recordando que somos una sociedad abierta al diálogo, dijo en relación a los argentinos.

Rubén Rabanal

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