26 de julio 2013 - 00:00

Cambio de planes para el domingo

La organización de la visita papal a Brasil resolvió anoche cambiar el lugar en el que Francisco celebrará la misa de cierre de la Jornada de la Juventud con motivo de las inundaciones que convirtieron al campo de Guaratiba en un lodazal intransitable. La celebración, a la que asistirán Cristina de Kirchner y Dilma Rousseff, se hará en el altar que se levantó en la playa de Copacabana, donde ayer hizo la primera misa pública de esta reunión.

El campo de Guaratiba está a más de 200 kilómetros de esta ciudad y los accesos y el lugar en donde se había levantado el altar quedaron inundados, por lo que se hacía imposible el traslado de los asistentes.

El nuevo sitio previsto para la misa está en la playa de Copacabana y anoche estaba siendo agrandado para que quepa más de un centenar de obispos y curas de todo el mundo, que concelebrarán junto a Francisco el domingo a las 10 de la mañana.

El público, que se calcula superará los dos millones, se ubicará entre la rambla y el mar, para lo cual se han dispuesto decenas de pantallas gigantes que reproducirán detalles de la ceremonia para quienes estén atrás.

El altar está a pocos metros del hotel Copacabana Palace, donde se alojará desde la noche del sábado la Presidente, quien viajará acompañada por Héctor Timerman (si se repone de la gripe con afonía que lo dejó ayer en reposo), Carlos Zannini y Alfredo Scoccimarro. A ese grupo de sumarán el embajador Luis Krekler; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; el director de Culto Católico, Luis Saguier Fonrouge, y el cónsul en Río Marcelo Bertoldi, que ya están en esa ciudad y que ayer participaron de la reunión del Papa con la delegación de jóvenes argentinos.

En esa ceremonia en la catedral de esta ciudad los funcionarios argentinos estuvieron en la primera fila y fueron saludados personalmente por Francisco, quien los identificó entre el público.

También estaba Alfredo Andreani, director de Culto de la ciudad de Buenos Aires, quien acompañaba a jóvenes y cuyo viaje fue auspiciado por la administración porteña. Andreani, además, representó a Mauricio Macri en el acto que el Papa hizo con gente del deporte y en la cual saludó a estrellas del fútbol y bendijo banderas olímpicas.

El cambio de lugar de la misa de cierre facilita el desplazamiento de las delegaciones y se habló de la posibilidad de que Cristina Kirchner pueda ampliar la delegación a más integrantes ya que no será necesario desplazarse a tanta distancia en helicóptero.

Dejá tu comentario